En China, una técnica que combina paja y trabajo manual permitió proteger una línea ferroviaria de las dunas y abrió una posibilidad para recuperar la vegetación en zonas áridas. El método, aplicado en el desierto de Tengger, reduce el movimiento de la arena y ayuda a crear condiciones más favorables para que las plantas puedan crecer alrededor de las vías.
La estrategia surgió ante el riesgo de que la arena cubriera los rieles y obligara a interrumpir el servicio. Con el paso de las décadas, las cuadrículas de paja se convirtieron en una herramienta para estabilizar el terreno y combatir la desertificación. Sus resultados muestran cómo una intervención sencilla puede ayudar a modificar el entorno, aunque requiere mantenimiento y no funciona de la misma manera en todos los desiertos.
El desafío de construir una vía ferroviaria en medio del desierto
La línea ferroviaria Baotou-Lanzhou comenzó a funcionar en 1958 y atraviesa sectores del desierto de Tengger, en el norte de China. Durante su construcción, el avance de las dunas y las tormentas de arena representaron un problema para la infraestructura. Según los registros citados por la agencia estatal Xinhua, las vías llegaron a quedar cubiertas de arena y las operaciones debieron interrumpirse en reiteradas ocasiones.
El problema no era solamente la cantidad de arena acumulada, sino el viento que la desplazaba hasta los rieles. Por eso, investigadores y habitantes de la zona buscaron una forma de reducir el movimiento de las dunas sin depender exclusivamente de grandes obras. La solución debía ser económica, fácil de implementar en superficies extensas y capaz de resistir las condiciones extremas del ambiente.
Cómo funcionan las cuadrículas de paja que frenan la arena
La técnica consiste en colocar tiras de paja sobre la superficie y enterrarlas parcialmente para formar una cuadrícula. En el método tradicional, los cuadros suelen tener alrededor de un metro de lado, con una parte de la paja expuesta por encima de la arena. Esta estructura aumenta la rugosidad del terreno y reduce la velocidad del viento cerca de la superficie, lo que dificulta que los granos de arena sean arrastrados.
Con el tiempo, la arena dentro de cada cuadrado se vuelve más estable y puede formar una costra superficial. La humedad también favorece la acumulación de materia orgánica y la retención de semillas transportadas por el viento. De acuerdo con un estudio publicado en Journal of Arid Environments en 2004 y citado por CNN Brasil, determinadas configuraciones de estas barreras llegaron a reducir la intensidad del viento hasta un 99,5 % en las condiciones analizadas.
De la arena a las primeras señales de recuperación vegetal
Una vez que el terreno queda más protegido, las plantas tienen mayores posibilidades de establecerse y sobrevivir. Las cuadrículas disminuyen el desplazamiento de la arena y pueden favorecer la conservación de humedad en sectores del suelo. A medida que la vegetación crece, sus raíces contribuyen a sujetar el terreno, mientras que la propia paja se descompone gradualmente y aporta materia orgánica.
La técnica no convierte de inmediato una zona desértica en un paisaje verde, ni garantiza por sí sola la recuperación de un ecosistema completo. Sus resultados dependen de factores como las lluvias, la disponibilidad de agua y las especies vegetales que puedan desarrollarse en cada lugar. En las zonas donde las condiciones acompañan, las cuadrículas funcionan como una primera protección que permite avanzar con otras medidas de restauración.
Una solución económica que necesita mantenimiento
Uno de los puntos fuertes del método es que utiliza materiales simples y puede instalarse sin maquinaria compleja. En China, las cuadrículas de paja se extendieron por amplias superficies desérticas y se combinaron con arbustos, plantaciones y otras barreras para reducir el avance de la arena. La experiencia de Shapotou también fue difundida internacionalmente durante una conferencia de Naciones Unidas sobre desertificación celebrada en Nairobi en 1977.
Sin embargo, la técnica tiene límites. La paja se descompone con el tiempo y las barreras deben renovarse para conservar su eficacia; además, las lluvias abundantes pueden acelerar su deterioro y los vientos extremos pueden destruirlas. Por eso, el sistema no es aplicable de manera idéntica en todos los ambientes. Su principal aporte es demostrar que, mediante el conocimiento del terreno y una intervención sostenida, es posible reducir el movimiento de las dunas y crear condiciones más favorables para la vegetación.