Francia prohibió desde este martes las llamadas comerciales no solicitadas, es decir, las famosas promociones intrusivas, en aplicación de una ley aprobada el año pasado que obliga a las empresas a obtener previamente el consentimiento del consumidor. De todos modos, no impedirá totalmente que continúen las estafas telefónicas.
La prohibición, aprobada por el Parlamento Francés en mayo de 2025, obliga a las empresas a obtener del consumidor un consentimiento libre, específico, informado e inequívoco para poder llamarlo.
La empresa deberá explicar claramente quién es, para qué solicita el permiso y durante cuánto tiempo podrá utilizarlo, que no podrá superar un año. El consumidor, por su parte, conservará la capacidad de retirar en cualquier momento su autorización, incluso verbalmente.
Si el contacto ilegal desemboca en la venta de un producto o servicio y se considera una práctica comercial engañosa, las sanciones pueden alcanzar 1,5 millones de euros para una empresa o el 10 % de su facturación.
Francia prohibió desde este martes las llamadas comerciales no solicitadas, es decir, las famosas promociones intrusivas
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Hay dos excepciones: las empresas podrán contactar con sus clientes mientras exista un contrato en vigor y también se permitirá el telemarketing para la venta de suscripciones a la prensa escrita.
Más allá de lo auspicioso que suena, la ley no podrá evitar en la práctica las llamadas fraudulentas, que ya eran ilegales antes de la entrada en vigor de la nueva norma.
Muchas de esas llamadas se realizan desde el extranjero y utilizan, a menudo, números franceses falsificados para ocultar su verdadero origen. Además, la inteligencia artificial (IA) complicó todavía más la lucha contra este fenómeno por la automatización de conversaciones y voces cada vez más difíciles de distinguir de las humanas.