11 de agosto de 2026 - 13:10

Buzos italianos descubrieron un barco romano de 2.100 años a 46 metros de profundidad repleto de ánforas de vino

El barco, localizado a solo 46 metros de profundidad, conserva cientos de vasijas cilíndricas que transportaban vino hace más de dos milenios por el Mediterráneo.

Buzos de la Policía de Palermo localizaron los restos de un barco romano de 2.100 años frente a la costa de Sicilia. El naufragio, hallado a 46 metros de profundidad, contenía cientos de ánforas en excelente estado de conservación. El descubrimiento se produjo a cinco kilómetros de Mazara del Vallo tras el aviso de pescadores.

Giacomo Demola, un pescador submarino, encontró el sitio de manera accidental mientras buceaba en una zona donde la visibilidad no era buena. Según su relato, su corazón se detuvo al distinguir una superficie inmensa cubierta de objetos de barro cocido bajo el agua. Demola notificó el hallazgo a las autoridades competentes de inmediato.

¿Qué reveló la investigación del barco romano hallado en Sicilia?

La unidad de protección del patrimonio cultural de la Policía de Palermo asumió la investigación tras recibir la alerta. Los agentes confirmaron que la embarcación tiene 21 metros de largo y cinco metros de ancho. El cargamento principal consiste en ánforas del tipo Dressel 1, recipientes cilíndricos utilizados habitualmente para el transporte de vino.

El ministro de cultura, Alessandro Dile, calificó el hallazgo como uno de los descubrimientos arqueológicos subacuáticos más importantes de los últimos años. La disposición de las piezas sugiere que el barco se hundió con su carga intacta, ofreciendo un registro preciso de la logística comercial romana en el siglo I a.C. Las ánforas se encuentran alineadas tal como fueron estibadas hace más de dos milenios.

¿Por qué se conservaron intactas las ánforas de vino a 46 metros de profundidad?

La ubicación del naufragio, a una profundidad de 46 metros, permitió que los objetos se preservaran del oleaje superficial y de los expolios fortuitos. Esta profundidad es accesible para buceadores especializados, lo que facilitó las tareas de documentación por parte de la unidad de Palermo. El sitio ahora forma parte del inventario de patrimonio protegido de la región siciliana.

El azar y la observación de los pescadores fueron determinantes en este hallazgo. A pesar de la cercanía a la costa, el navío permaneció oculto bajo las sedimentaciones del lecho marino hasta que la visibilidad permitió su identificación. La recuperación de la información del sitio proporciona datos clave sobre las rutas comerciales que unían los puertos de la actual Italia con el resto del Mediterráneo antiguo.

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