Salvador Estorch, un madrileño de 25 años, recorre el Camino del Norte arrastrando una piedra atada a su cintura. Camina los 800 kilómetros que separan Irún de Santiago de Compostela con el objetivo de pulir la roca contra el suelo hasta lograr que quede completamente redonda.
La travesía comenzó en la playa de Irún, donde el joven seleccionó una roca marina de bordes irregulares. Esta curiosa iniciativa, que comparte de forma diaria mediante videos grabados en ruta para sus redes sociales, se convirtió rápidamente en un fenómeno de masas en internet que acumula millones de reproducciones de seguidores muy atentos al avance cotidiano. La asombrosa perseverancia de Salvador ha despertado el interés tanto de peregrinos como de internautas globales.
¿Cómo surgió la idea de la "Piedregrina" y cómo avanza el peregrino en el Camino de Santiago?
La idea de llevar esta singular compañía no surgió por azar, sino tras ver a un estadounidense que caminaba golpeando una roca a su paso. Estorch decidió emprender la ruta en soledad para conocer gente nueva, arrastrando el mineral al que su público bautizó cariñosamente como "Piedregrina", "San Piedro" o "Mick Jagger". Su objetivo, más allá de encontrarse consigo mismo y con Dios, es conseguir hacer de esta roca irregular un pequeño guijarro redondo y liso.
¿Cuántos kilómetros le faltan al peregrino para llegar a Santiago de Compostela?
El severo desgaste físico por la fricción constante contra el asfalto y la grava constituye el motor de esta experiencia. El joven madrileño se encuentra en su quinta etapa del recorrido a la altura del municipio cántabro de Laredo. Eso significa que ya completó los primeros tramos y le restan aún unos 500 kilómetros de trayecto para completar su meta.
Al concluir su andadura frente a la catedral, el peregrino recibirá la tradicional Compostela oficial. Para ese momento, la roca habrá soportado la erosión de 800 kilómetros de senderos y carreteras, convirtiendo su silueta original en una prueba física de su perseverancia. El público digital aguarda expectante el resultado de esta lenta transformación.