Cuando Mateo Lange tenía 11 años, su equipo de béisbol, los Northern Michigan Cyclones, necesitaba dinero para poder viajar a torneos. El chico, que vivía en Indian River, Michigan, encontró una posibilidad en algo que veía habitualmente abandonado junto a los caminos: botellas y latas que podían devolverse a cambio de dinero.
La primera colecta fue mucho mayor de lo esperado. Con ayuda de su papá reunieron envases suficientes para recaudar USD 7.500, y Mateo decidió no detener el proyecto una vez cubierto aquel objetivo deportivo.
A los 15 años ya había superado los 2 millones de envases
En abril de 2024, TIME for Kids visitó el proyecto cuando Mateo tenía 15 años. Para entonces, su programa comunitario había reciclado más de 2 millones de botellas y latas, generado USD 350.000 y ayudado al menos a 50 grupos juveniles locales.
El sistema funciona gracias a una particularidad de Michigan. El estado tiene una ley de depósito para determinados envases de bebidas: al comprarlos se pagan 10 centavos adicionales y ese monto puede recuperarse cuando la botella o lata se devuelve.
Esto significa que 100 envases elegibles pueden representar USD 10 y 1.000, USD 100. A gran escala, y con la participación de vecinos y comercios, lo que parece un residuo de escaso valor comienza a producir fondos significativos.
El proyecto creció durante la pandemia
Uno de los momentos decisivos ocurrió cuando Michigan suspendió temporalmente la devolución habitual de envases durante la pandemia. Muchas familias comenzaron a acumular botellas y latas en sus garajes, porque las grandes tiendas no las recibían.
Mateo y su familia establecieron entonces puntos donde podían dejarse los retornables e incluso realizaban recorridos para retirarlos utilizando la camioneta de su abuelo. Después debían clasificarlos antes de llevarlos a los distribuidores correspondientes.
El dinero dejó de beneficiar exclusivamente a su equipo. Los fondos comenzaron a distribuirse entre clubes deportivos, grupos Scout, bandas escolares y otras organizaciones juveniles, y el proyecto terminó siendo reconocido con el Gloria Barron Prize for Young Heroes.
Algunas fuentes incluso contabilizaron 2,5 millones
Las cifras cambian dependiendo del momento en que se publicó cada perfil. Una cobertura de Scholastic de 2023 ya había contabilizado más de 2,5 millones de envases reciclados, aunque en ese momento situaba la recaudación acumulada por encima de USD 250.000.
Mateo consiguió así transformar una necesidad puntual de su equipo de béisbol en un circuito que combinó reciclaje y financiamiento comunitario. A los 15 años, ya no estaba recolectando para un solo grupo: al menos 50 organizaciones juveniles habían recibido parte del dinero generado por los envases.