Medio siglo después del asesinato de John Fitzgerald Kennedy su vida, y en especial su muerte, recobran actualidad con la publicación de una multitud de libros que buscan arrojar luz sobre la figura del ex presidente norteamericano.
Medio siglo después del asesinato de John Fitzgerald Kennedy su vida, y en especial su muerte, recobran actualidad con la publicación de una multitud de libros que buscan arrojar luz sobre la figura del ex presidente norteamericano.
Desde hace días las librerías norteamericanas se han cargado de ejemplares que aseguran ofrecer nuevas evidencias de lo ocurrido el trágico 22 de noviembre de 1963, cuando JFK fue tiroteado mientras transitaba por la plaza Dealey de Dallas en el asiento trasero de un Lincoln descapotable.
Unas pruebas irrefutables, según afirman los autores, que son tan diversas como variados los intereses de los lectores.
Así, hay libros para quienes gustan leer sobre complots que justifican el magnicidio, como el del ex gobernador de Minnesota Jesse Ventura, "They Kill Our President", que ofrece hasta 63 razones para creer que hubo una conspiración para matar a Kennedy orquestada por un poder en la sombra que gobierna Estados Unidos.
Otros señalan a la mafia como responsable, tal es el caso de "Who Really Killed Kennedy?", que se sustenta en confesiones de un líder del crimen organizado, y "The Poison Patriach", cuyo autor culpa de lo ocurrido al padre del presidente, Joseph P. Kennedy, por su presunta relación con el hampa.
En ese contexto de conspiraciones, el verdugo oficial de JFK, Lee Harvey Oswald, es retratado como un títere.
Más crédito recibe Oswald en "The Accidental Victim", obra que el propio autor, James Reston Jr., califica de "anticonspirativa".
"Las evidencias de que Lee Harvey Oswald actuó solo son sobrecogedoras", afirma Reston, que se atreve a ahondar en los motivos que pudo tener el asesino para matar a Kennedy, a quien "admiraba", dice.
A su juicio, Oswald falló el tiro. Su objetivo era el gobernador de Texas, John Connally, que viajaba en el asiento delantero del vehículo donde iba el presidente.