20 de octubre de 2013 - 23:42

El ministro del Interior francés ratificó su política

Desafiante, convencido y muy tranquilo, el ministro del Interior francés, Manuel Valls, prometió ayer que nada lo "hará cambiar de rumbo" y que no le "afectan" las críticas de aliados y opositores por la expulsión de una joven inmigrante de 15 años y su familia. "Soy sensible a la situación de esta joven.

Entiendo la emoción, especialmente la de la juventud. Es legítima. Pero la emoción no puede ser la única brújula de una política", explicó el ministro más popular del gobierno socialista de François Hollande y también el hombre más criticado actualmente por la izquierda francesa.

En una entrevista con el diario parisino Journal Du Dimanche, el ministro reiteró que la expulsión de los Dibrani, fue "legítima" y "se ajustó a la ley".

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