27 de marzo de 2015 - 00:00

Mike Stern Band: maestría, genio y devoción

El gran guitarrista estadounidense y su banda ofrecieron el miércoles en el Teatro Plaza un show memorable que recorrió joyas de su repertorio jazzístico y fue ovacionado por el público.

La leyenda viviente del jazz contemporáneo, quien estuvo entre las filas de históricos de la talla de Miles Davis y Jaco Pastorius, encendió la mecha de un histórico recital en el Teatro Plaza. Escoltado por una selección de músicos de élite, el miércoles 25, el aclamado guitarrista dejó su talento y pasión arriba de las tablas con un repertorio que repasó los sonidos que lo llevaron a forjar su particular estilo.

Mike Stern vino, toco y gustó. Su souvenir: el aplauso y la ovación de más de 700 almas que no pudieron creer que tanto talento pudiera ser reunido en un mismo escenario.

Lejos del divismo que, en algunos casos, suelen ostentar las grandes figuras del espectáculo, consagrados mundialmente por la crítica y el público, minutos antes de salir a escena Stern se encontraba en la intimidad de su camarín, escribiendo y repitiendo los compases de un ritmo que desconocía totalmente: la cueca.

Mike Stern, quien recorrió el continente escoltando a leyendas del jazz contemporáneo, quiso retener las raíces musicales de nuestra tierra. Luego, el músico confesaría que “La música es para siempre y yo continuamente me siento un principiante a la hora de absorber nuevos ritmos. Para mí, éste es un viaje que nunca termina”.

Siempre de buen humor, arriesgó unas pocas palabras en castellano y arrancó con los primeros acordes, con los que su guitarra decretó que había llegado para quedarse. El público jamás objetó tal decisión.

Lo que siguió fueron casi dos horas de un encendido y contundente espectáculo que, entre la monumentalidad festivalera y la intimidad teatral, recorrió joyas de su producción discográfica actual en solitario y desempolvó algunos hitos fundamentales de su historia ligada al jazz, con algún guiño a Jimmy Hendrix, de por medio. La noche, única, irrepetible, se prestaba para soñar y dejar que la mente llenara de imágenes cada paisaje sonoro.

En esta histórica reunión de verdaderos gigantes del género, Dave Weckl, quien tiene el privilegio de ser miembro del Salón de la Fama de los 25 mejores bateristas del mundo; el ondulante saxo de Bob Francesquini y Tom Kennedy en bajo, fueron amalgamando tempos, sonidos de grueso calibre y melodías exquisitas, en sesiones que resultaron una verdadera muestra de maestría, talento y devoción por la música que se siente (y se ejecuta) con el corazón.

Gentileza: Luis Serrano

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