20 de junio de 2016 - 00:00

Migrantes se lanzan en balsa al Canal de la Mancha

Los traficantes de humanos cobran hasta 10.000 euros por el viaje. El peligroso cruce lo realizan en cada vez más frágiles embarcaciones. Endurecen los controles.

Bloqueados en el norte de Francia por una frontera cerrada a cal y canto, cada vez más migrantes sueñan con Inglaterra e intentan atravesar el Canal de la Mancha en improvisadas embarcaciones, ignorando los peligros del estrecho.

Desde principios de año, se han llevado a cabo una decena de operaciones de salvamento de migrantes a la deriva a bordo de embarcaciones, según las autoridades marítimas francesas.

En 2015 no hubo ninguna. La más reciente data del 11 de junio, cuando fueron rescatados tres migrantes iraníes a bordo de una lancha que comenzaba a hundirse. Cuatro días antes fueron salvados otros tres, que se encontraban también en una embarcación inflable.

Este tipo de fenómeno”ya no es excepcional o aislado” es una “tendencia real y duradera”, afirmó la prefectura marítima del Canal de la Mancha y del Mar del Norte.

La razón es que hay más migrantes en la costa, una “casi imposibilidad” de llegar a Inglaterra por el túnel de la Mancha y una “gran dificultad” de pasar a través de los puertos comerciales. Los migrantes “adaptan así su modo de acción”, explicó el teniente Pierre-Joachim Antona, portavoz de la prefectura.

Pero según él, la decena de intentos de atravesar el canal que registraron las autoridades -sin que hubiera muertes- solo representa una parte del tránsito.

“Somos realistas, sabemos que se llevan a cabo otras tentativas, lo consigan o no”, afirmó, mencionando que hay “rastros [de estos intentos] en las playas inglesas y francesas, como barcas o chalecos salvavidas”.

La multiplicación de tentativas estas últimas semanas se puede explicar también por la llegada de la temporada de verano, según Antona.
"Con buen tiempo, desde la costa francesa, se puede percibir Inglaterra y de manera ingenua, se puede pensar que la travesía va a ser rápida y fácil, pero es una completa ilusión, es uno de los mares más peligrosos del mundo", explicó.

La densidad del tráfico, las altas corrientes, la profundidad, el viento permanente y las bajas temperaturas del agua disminuyen “considerablemente las oportunidades de sobrevivir” de un hombre en el mar.

Cuando estas travesías se hacen de noche y a bordo de embarcaciones no iluminadas, “el riesgo de que (...) no sean vistas por grandes barcos y que les pasen por encima es enorme”, subrayó también Antona. Para contrarrestar este fenómeno, Francia y el Reino Unido intensificaron su presencia en el mar, pero también en tierra.

Además de los medios desplegados para socorrer a los barcos, se puso en marcha un “sistema de vigilancia” de las costas para “interceptar las redes de traficantes antes incluso de que los migrantes salgan al mar”, explicó Patricio Martin, director de la policía de fronteras del norte de Francia.

Porque, según una fuente policial, detrás de este tipo de trayectos, se encuentran “sistemáticamente” los traficantes de seres humanos facturando el viaje “hasta 10.000 euros”.

Hasta ahora, con frecuencia, estas travesías se hacen en número reducido, en embarcaciones proporcionadas por los traficantes, que no participan en el viaje, a veces con chalecos salvavidas y un teléfono para llamar a emergencias, explicó Antona, precisando que la mayoría de las salidas se hacen desde el norte de Francia.

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