Al menos 15 personas, entre ellos presuntos delincuentes y policías, murieron en distintos hechos registrados en Tamaulipas y Chihuahua, dos de los estados mexicanos más golpeados en los últimos años por la ola de violencia que padece el país a causa de la disputa que libran grupos criminales.
En Tamaulipas, una región del noreste mexicano limítrofe con Estados Unidos, seis personas murieron ayer, entre ellas un integrante de las Fuerzas Armadas, en enfrentamientos con delincuentes que rechazaron operativos de las fuerzas federales.
Los delincuentes realizaron al menos tres bloqueos que causaron pánico en civiles y fueron reportados por la población a través de las redes sociales.
Después de este hecho, en un patrullaje de vigilancia, integrantes de la Secretaría de la Defensa Nacional en la ciudad de Reynosa, también en Tamaulipas, fueron atacados por hombres armados, lo que desató una confrontación en la que murieron cuatro delincuentes.Los militares además ubicaron una vivienda en Reynosa en la que confiscaron un automóvil blindado, cuatro armas largas y diversos cargadores y cartuchos.
Además de estas acciones en Tamaulipas, el director de seguridad pública del municipio de Gran Morelos de Chihuahua y cuatro policías fueron asesinados por hombres armados vestidos con uniformes camuflados que los atacaron frente a la comandancia.
El ataque se registró en esa pequeña población de Chihuahua, estado también fronterizo con Estados Unidos.
En Tamaulipas operan cárteles como El Golfo y sus antiguos aliados Los Zetas, mientas que en Chihuahua están el cártel de Juárez, Sinaloa y Los Zetas. Estas dos regiones fronterizas con EEUU han sido históricamente zonas estratégicas para que delincuentes trafiquen con personas, armas y drogas.