5 de diciembre de 2016 - 00:00

Matteo Renzi perdió en el referendo y renuncia

Con una asistencia récord, ya que sufragó casi el 70% del electorado, el No lograba casi el 60% de los votos. Asumió su responsabilidad de la derrota.

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, anunció anoche su renuncia tras perder el referéndum sobre la reforma de la Constitución.

“El NO ganó en forma clara y neta”, declaró Renzi con la voz entrecortada en una conferencia de prensa en la que dijo: “Asumo la responsabilidad de la derrota. Mi experiencia como jefe de gobierno hasta acá llega”, añadió.

La reforma iba a concentrar más poder en las manos del Gobierno. Sus críticos la veían como anti-democrática, mientras que sus promotores decían que iba a volver más estable a Italia.

Los italianos rechazaron ayer la reforma de la Constitución promovida por el primer ministro, según los sondeos a boca de urna.

Según los sondeos de la televisión pública RAI y el canal privado La 7, entre el 56%-60% de los italianos votó no a la reforma contra el 40-44% que votó sí.

Se trata de una diferencia notable de unos 10 puntos que difícilmente podría cambiar

Un alto porcentaje de los 50 millones de italianos, casi el 70% de los llamados a las urnas, se pronunció sobre la reforma constitucional promovida por Renzi, quien vinculó su carrera política a una victoria del sí.

Para este referéndum además no era necesaria una participación mínima, como ha ocurrido en otras ocasiones, por lo que el resultado es  vinculante.

La votación se convirtió en un plebiscito sobre Renzi quien decidió someter a referéndum los cambios que propone de la Constitución de 1948, entre ellos una drástica reducción de los poderes del Senado con el fin de facilitar la gobernabilidad y acelerar el proceso legislativo.

Renzi proponía el fin del actual sistema parlamentario, el llamado “bicameralismo perfecto”, que otorga el mismo poder a la Cámara de Diputados y al Senado, y la reducción del número de senadores, de 300 a unos 100, convirtiendo esa cámara en una suerte de Cámara territorial.

La mayoría de la clase política, desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha, e incluso críticos de la propia formación de Renzi, el Partido Democrático (PD), se opusieron a la reforma que, según ellos, otorgaba demasiado poder al jefe de gobierno.

El primer ministro, que no perdió ocasión para defender la reforma en todos los medios de comunicación posibles, la consideraba un “paso histórico” para modernizar Italia. La campaña sobre la reforma encendió los ánimos y dividió el país e inclusive a las familias entre los que votaron sí y aquellos que optaron por el no.

Reforzado por la ola populista que terminó con la victoria del Brexit en el Reino Unido y de Donald Trump en Estados Unidos, el líder de la formación antisistema Movimiento 5 Estrellas, el cómico Beppe Grillo, se convirtió en el portavoz de quienes se oponen a la reforma, y en el rival directo de Renzi.

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