sábado 19 de junio de2021

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Gran momento de Mendoza en la Primera Nacional: por qué la Lepra, el Lobo y Maipú se ganan el respeto del país
Gabriel Gómez, el DT de Independiente Rivadavia que está cumpliendo su segunda etapa en el club. / Nicolás Ríos
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Gran momento de Mendoza en la Primera Nacional: por qué la Lepra, el Lobo y Maipú se ganan el respeto del país

Independiente Rivadavia y Gimnasia son líderes de sus zonas y sueñan en grande. El Cruzado logró su primera victoria ante un candidato y no quiere quedarse atrás. Las claves de un presente alentador.

Gran momento de Mendoza en la Primera Nacional: por qué la Lepra, el Lobo y Maipú se ganan el respeto del país
Gabriel Gómez, el DT de Independiente Rivadavia que está cumpliendo su segunda etapa en el club. / Nicolás Ríos
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Imposible no ilusionarse con el presente futbolístico de los equipos mendocinos en la Primera Nacional. Pasaron más de 15 años para que nuestra provincia tuviese tres embajadores en la segunda categoría: Independiente Rivadavia, Gimnasia y Esgrima y Deportivo Maipú. Sí, el Cruzado, ese equipo que en el año 1986 se convirtió en el primer equipo de la provincia en jugar el ex Nacional B, el que le mostró el camino años después a Godoy Cruz.

Sobran motivos para soñar en grande. Porque de los tres clubes mendocinos, dos son punteros: la Lepra y el Lobo. Y el Cruzado viene de lograr su primera victoria ante uno de los grandes del ascenso: Quilmes. Sonrisas por todos lados.

La Lepra y su ADN

El caso de Independiente Rivadavia es llamativo. En su ADN está la consigna sufrir. Si no es por lo futbolístico, aparece lo económico o los problemas internos de la barra que siempre repercuten en el seno del plantel. Es una realidad de la cual hay que ocuparse. No preocuparse y aceptar su convivencia. Pero, al margen de estas situaciones, hoy, el Azul del Parque es uno de los líderes de la zona A junto a Güemes de Santiago del Estero.

Luciano Sánchez, uno de los nuevos referentes del primer equipo Azul. Despliegue, sacrificio, marca y gol. / archivo

En cinco partidos disputados, está invicto con cuatro triunfos y un empate. El plus: es el equipo más goleador de la zona con 11 tantos y su valla cayó en 5 oportunidades. Lo positivo: en la última fecha con Almagro mantuvo su arco en cero. Y el arquero Cristian Aracena fue una de las figuras del equipo. En la próxima fecha, habrá duelo de punteros en la “Catedral” y la Lepra tendrá la gran chance de cortarse sólo y adueñarse de la cima en forma absoluta.

Sin dudas que la llegada de Gabriel Gómez fue fundamental. El “comandante” logró un orden futbolístico admirable. Desde su llegada, Independiente Rivadavia cambió por completo. Construyó una identidad de juego y la respeta a rajatabla. Los jugadores conocen sus funciones dentro del campo de juego y actúan en consecuencia. Por momentos, este equipo transmite la sensación de que no deja nada librado al azar. No hay espacio para la improvisación. Y lo demuestra en los pequeños detalles como el aprovechamiento de un tiro de esquina, un tiro libre o de la forma que retrocede cuando tiene que defender y reclinarse contra su área.

Más allá de este presente en números, el cual se podría definir como fantástico, el equipo de Gabriel Gómez aún no termina de deslumbrar, pero es efectivo, práctico y el jugador está identificado con el proyecto futbolístico: lo demuestra durante los 90 minutos del partido. La recuperación de jugadores claves como Aracena (contra Almagro cerró el arco y venía de actuaciones que no convencían), Luciano ‘Cheche’ Sánchez y Daniel Imperiale ha sido notable.

El valor agregado de Gómez también pasa porque mete mano en el semillero del club. Hoy, puede disfrutar a un Pablo Palacio que viene de tener un paso por la máxima categoría (Unión de Santa Fe). Pero, él fue el responsable de detectarlo en su primera etapa en el club y darle rodaje. Hoy, la “joyita” de la institución que llevará de a poco es Ignacio Castro, volante central categoría 2001.

Con un trabajo serio, profesional, donde no existe la improvisación, Independiente comienza a recuperar su estatus, su juego y el respeto del resto. Sin dudas que por acá es el camino correcto. Está demostrado.

El “Mensana” se acostumbró a pelear arriba

Cinco partidos jugados, cuatro triunfos y una derrota: 12 puntos y líder de la zona A junto al Club Atlético Tigre, institución que en los análisis previos es el gran candidato al ascenso.

Por números, el presente es fantástico. Un sola derrota pero fue contra el equipo de Victoria. Y por juego, también. Es un equipo con una base sólida que viene de la temporada anterior pero que aún está en construcción. No luce, no brilla. Y está muy lejos del paladar exigente del hincha del Lobo. Sin embargo, es efectivo, práctico y lastima en los detalles. Cada pelota parada es clave.

Cristian Llama, el conductor de un Lobo que ilusiona. / Nicolás Rios | Los Andes

El punto más alto es el carácter y el coraje de este plantel. Contra Estudiantes de Buenos Aires terminó el partido con 10 jugadores, pasó sobresaltos y los sobrellevó con personalidad. Además, sufrió un duro cachetazo ante Tigre. Durísimo. Pero no le pesó. Enhebró dos triunfos consecutivos que lo posicionaron arriba. Y si sos puntero, méritos propios te tienen que sobrar. Es el mejor arranque del Lobo desde que volvió a la Primera Nacional. La racha es excelente y tiene jugadores en un nivel superlativo como Mondino, Llama, Ramírez y el portero Giovini.

Los resultados son excelentes. Repito, puntero. En el aspecto futbolístico, aún le falta y mucho. Pero, ¿existe un mejor contexto que trabajar en la semana, corregir errores, pulir detalles, que observando a todos desde arriba? Disfrute su presente, Pituco del Parque. El “jogo bonito” ya aparecerá.

Cruzado: triunfo, desahogo y a disfrutar

Una semana diferente. Con el pecho inflado. Con una sonrisa que cubre todo el rostro. Así está el plantel del Deportivo Maipú. Es que se sacó la mochila de lograr su primer triunfo en el certamen de encima. Y encima fue una victoria agónica, en la última pelota, contra un histórico como Quilmes. Sin dudas, se disfruta el doble.

A partir de ahora veremos otro conjunto Cruzado. Difícil. El DT Luciano Theiler es muy respetuoso de su dibujo táctico: 4-4-2. En los manuales, sería un DT pragmático, conservador. Y esa idea la defiende a rajatabla y actúa en consecuencia. El Botellero hasta el momento ha realizado una campaña aceptable. Cuatro juegos, dos empates, una derrota y un triunfo. Cinco puntos de 12 en juego.

Lo más destacable de este equipo Cruzado es que no se desordena tácticamente en ningún momento. Jamás entra en la desesperación. Si el ritmo del partido es desfavorable, no pierde la línea. Juega según su libreto y muere con esa filosofía. Así conquistó el primer punto en Río Cuarto ante Estudiantes, logrando un empate agónico. Y así logró su primera victoria en el certamen ante Quilmes el domingo pasado, partido en el cual dio vuelta la historia en los últimos 10 minutos. Esa paciencia es un mérito enorme. Satisfactorio.

El Botellero metió su primer triunfo en el certamen y va por más. / Prensa Deportivo Maipú

La única derrota del Cruzado hasta el momento fue en la segunda fecha ante Temperley jugando en casa. Resultado injusto. Maipú fue más que el elenco Gasolero, sin embargo, pagó por su inexperiencia. Ningún equipo rival fue más que el conjunto de Theiler durante los 90 minutos.

¿Puede arriesgar más el Cruzado en cada juego? Podría, sin embargo, es un equipo que está madurando, afianzándose en la categoría. Y la mejor muestra la brindó contra Quilmes. No fue su mejor partido, pero logró su primer triunfo.