7 de marzo de 2013 - 10:23

Una marea roja despide al líder Chávez

Cientos de miles de seguidores, ataviados con el color del chavismo, acompañaron al féretro por las calles de Caracas. Hoy es velado en una capilla ardiente y mañana será el funeral. Lo enterrarán junto a Bolívar.

Una marea humana sumida en la tristeza acompañó ayer el cortejo fúnebre del presidente venezolano Hugo Chávez hasta la Academia Militar, donde quedó instalada la capilla ardiente para que el pueblo pueda darle un último adiós a su líder.

Acompañado por familiares, responsables del gobierno y cientos de miles de seguidores, entre llantos y consignas, el féretro ingresó a la academia tras siete horas de recorrido a paso de hombre por las calles de Caracas desde el hospital militar, donde Chávez falleció en la tarde del martes tras casi dos años de lucha contra el cáncer.

La gigantesca marcha roja constituyó la última de estas coreografías de masas que fueron la marca del gobierno del líder venezolano, que enfervorizó a los pobres de su país.

Los militares bajaron el ataúd del coche fúnebre y le retiraron los ornamentos, entre aplausos y gritos de "Viva Chávez" de los seguidores.

Segundos después, entró con honores militares a hombros de varios colaboradores, entre ellos el ministro de Deportes, Héctor Rodríguez.

Capilla ardiente abierta

Los militares, que protegían el coche fúnebre, explicaron a los seguidores que después de la celebración de una ceremonia religiosa, en la que participó la familia y altos funcionarios gubernamentales y dirigentes chavistas, podrían ingresar a la capilla ardiente.

Algunos, por momentos se desesperaban por entrar, mientras otros se decían dispuestos a esperar hasta medianoche para ver a su líder por última vez.

Al salir el féretro del hospital militar, la madre de Chávez, Elena Frías, se apoyaba en él, llorando desconsoladamente y tapándose la cara con un pañuelo, mientras los presentes se recogían en una breve oración dirigida por un capellán militar.

Vestido con una campera deportiva con los colores de la bandera venezolana, el presidente provisorio Nicolás Maduro, cuyo primer decreto declarando el duelo nacional fue publicado ayer en el diario oficial, caminó delante del automóvil junto al presidente boliviano, Evo Morales, ministros y responsables, como el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

Ningún alto responsable del chavismo, que afronta el reto de hacer perdurar su movimiento sin su único e indiscutido líder y se prepara para unas próximas elecciones con Maduro como candidato, hizo declaraciones.

"Maduro ya es nuestro presidente. Eso era lo que quería Chávez y votaremos por él cuando venga la elección", dijo Margarita Martínez, de 37 años.

"Nicolás no es ningún improvisado. Chávez era un hombre visionario. Sabía lo que podía pasar en un corto plazo y preparó a Nicolás para que asumiera el poder y el pueblo que lo apoyara", coincidió Virginia Calderón, de 45 años, socióloga, en la Puerta de la Academia Militar.

"Siento mucho dolor, mucho", dijo con el rostro bañado en lágrimas Yamile Gil, un ama de casa de 38 años. "Nosotros no queríamos llegar a ver a nuestro presidente así, siempre lo vamos a amar", agregó Gil.

Durante el cortejo, el himno de Venezuela sonó con la voz grabada de Chávez y fue entonado con emoción por todos los presentes, al unísono. Un caballo blanco sin jinete, símbolo de la ausencia del presidente, fue parte de la caravana, al igual que un militar uniformado de gala que portaba entre sus manos una espada.

Centenares de seguidores, muchos vestidos con remeras rojas, el color del chavismo, trataban de acercarse al auto, lanzando besos, plegarias y vítores, mostrándose todavía estupefactos por la dramática desaparición del mandatario.

La historiadora Inés Quintero dijo que una manifestación semejante a la del cortejo no se había visto nunca en el país y que era "la expresión legítima por la desaparición de una figura con la que se sienten profundamente identificados" muchos venezolanos.

Voces discordantes

En otros puntos de la capital, como en el opositor barrio de Chacao, algunos vecinos destacaron no obstante cómo el mandatario contribuyó a partir a la sociedad en dos, con su discurso polarizador, agresivo con sus adversarios.

"Odio y división fue lo único que él sembró", dijo José Mendoza, un programador informático de 28 años. "Lo que hizo Chávez no tiene palabra: arruinó Venezuela", afirmó Giuseppe Leone, un italovenezolano de 78 años.

Chávez, otrora un presidente omnipresente, murió sin poder despedirse de los venezolanos, tras combatir un cáncer que le fue diagnosticado en junio de 2011 y por el que fue operado cuatro veces en La Habana.

En la memoria colectiva de los venezolanos, quedará impresa la última frase que le escucharon decir el 10 de diciembre, antes de partir a Cuba: "¡Hasta la vida siempre!".

La Academia Militar fue elegida para las exequias porque Chávez la consideraba su segundo hogar y cuna de su vocación política, que en 1992 le llevó a una fracasada intentona golpista y siete años después a la presidencia de Venezuela.

En la madrugada de ayer comenzaron a llegar mandatarios regionales, que asistirán al funeral oficial de Estado previsto para el viernes a las 10 hora local (11.30 de Argentina), mientras siete países latinoamericanos decretaron duelo nacional, en particular Brasil, Argentina, Chile y Cuba.

La presidenta de Argentina, Cristina Kirchner (ver aparte), y su homólogo uruguayo, José Mujica, fueron los primeros en llegar, seguidos por Morales, que fue recibido por Jaua.

Jaua indicó que hasta el momento diez mandatarios han confirmado su presencia a las exequias de Chávez, la mayoría de los cuales llegarán durante la tarde de hoy.

Chávez había regresado de La Habana el 18 de febrero, sin ser visto ni oído, después de haber sido operado el 11 de diciembre por cuarta vez de un cáncer, cuya naturaleza y detalles nunca se dieron a conocer.

El gobierno dijo que informará dónde serán enterrados los restos del presidente, oriundo del Estado llanero de Barinas.

LAS MAS LEIDAS