Los especialistas coinciden en que estamos frente a la 4° Revolución Industrial y enfatizan la idea de una creciente digitalización con herramientas como la inteligencia artificial, el Big Data y el Machine Learning. Frente a este cambio de paradigma, se dividen las opiniones.
De un lado, están quienes defienden los beneficios que aporta una inteligencia superior para facilitar la toma de decisiones estratégicas. Del otro, los que alertan sobre el riesgo de un desempleo generalizado causado por la automatización de los puestos de trabajo.
Kevin LaGrandeur, escribió en su libro "Sobrevivir a la Era de la Máquina" que "según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la automatización de algunas tareas en un trabajo no conduce necesariamente a la automatización de todo el trabajo".
Sin embargo, también aludió en su libro a una estimación realizada por la empresa de investigación tecnológica Gartner, que predijo que "los robots y las máquinas inteligentes reemplazarían un tercio de los trabajos de Estados Unidos para 2025".
En la misma línea, otros economistas y expertos, a los que hace referencia LaGrandeur, señalan que cada vez hay menos habilidades humanas capaces de ser realizadas de un modo más económico y eficiente que las ejecutadas por las máquinas.
En contraposición con estas ideas, Federico Marty –responsable de la plataforma global de datos e Inteligencia Artificial de Microsoft Argentina y participante de la charla-debate– aseguró: "Las máquinas, por sí solas, no saben nada. Aprenden lo que les enseñamos y, gracias a eso, van 'entendiendo' comportamientos para predecir inconvenientes o necesidades que facilitan la toma de decisiones".
Para Marty, la IA llegó para asistir los procesos actuales, no para reemplazarlos. "No creo en la necesidad de que las máquinas sustituyan el conocimiento y la experiencia de quienes las manejan, sino más bien en el acompañamiento que pueden darnos a fin de facilitarnos las tareas", sentenció.
A favor de esto, LaGrandeur se mostró esperanzado al asegurar que “la historia muestra que las revoluciones industriales engendran una gran cantidad de nuevos empleos que evolucionan desde la base de la revolución misma, de la tecnología que lo causó”.
La inteligencia artificial
"Estas tecnologías permiten que los productores sean capaces de anticiparse a eventos naturales, enfermedades o plagas para agilizar los procesos y tomar las mejores decisiones", puntualizó Marty, y agregó: "No hay una única herramienta capaz de mejorar la actividad agropecuaria, es una combinación de todas, dado que se complementan".
Sin embargo, para Ana Inés Basco –especialista en Integración y Comercio de INTAL-BID–, "la IA, el Big Data y la robótica son las tecnologías que tienen mejores perspectivas en el sector agropecuario que permitirán monitorear las producciones, relevar imágenes y realizar una aplicación de insumos eficiente a fin de lograr una agricultura de precisión".
De acuerdo con la especialista, "la promesa de la IA es permitirle al sector agropecuario duplicar la producción de un modo sustentable y gestionar el negocio de manera más rentable". Para esto, serán claves la biotecnología, la robótica y tecnologías como la IA, el Big Data, la simulación y la geoestadística.
En esta línea, Beliz fue más allá y aseguró que “al procesar todas las variables, interpretar el contexto, simular escenarios y realizar prospectiva, la IA permite detectar cuál es la combinación de insumos que mejor se adapta a cada necesidad. Así, podremos hacer más eficiente el uso de los recursos escasos y ser más sustentables”.
Marty advirtió sobre la necesidad de "ser prudentes y responsables" para una correcta implementación de la IA. Es que, según Marty, "es una tecnología tan poderosa como compleja, que mal interpretada puede ser contraproducente".
“Es imperante que los organismos estatales de ciencia y tecnología como el INTA, además de las empresas privadas, acompañen a los agricultores en el proceso de implementación de estas herramientas”, señaló, al tiempo que destacó la importancia de establecer normas, pautas y validaciones para imposibilitar su mal uso.
En esta línea, Beliz subrayó la importancia del acompañamiento que deben ejercer organismos como INTAL-BID. “Es clave la colaboración con el sector público y académico, al tiempo que es fundamental desempeñar el rol de facilitador, impulsador y agente financiero de la adopción y desarrollo de nuevas tecnologías en América Latina”.