6 de diciembre de 2016 - 00:00

Maduro no aceptaría las exigencias de la oposición

El diálogo para superar la grave crisis política que afecta al país pende de un hilo. Consideran incierta la realización de la tercera reunión prevista para hoy.

El diálogo para superar la crisis política venezolana está al borde de la ruptura ante la escasa posibilidad de que el gobierno acepte las exigencias de la oposición para no abandonar la mesa.

Aunque pautada para hoy, la realización de la tercera ronda de conversaciones es incierta por el ultimátum de la coalición de partidos Mesa de la Unidad Democrática (MUD) al presidente socialista Nicolás Maduro.

"La reunión se realizará si el gobierno cumple", reiteró ayer el negociador de la MUD Carlos Ocariz.

El diálogo iniciado el 30 de octubre cuenta con el acompañamiento del Vaticano y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), cuyos delegados no han confirmado si habrá encuentro este martes tras las acusaciones mutuas de incumplimiento de los acuerdos.

El número dos del chavismo, Diosdado Cabello, dio por hecho ayer que la oposición no acudirá. En Caracas ya se encuentra el ex presidente de Panamá Martín Torrijos, delegado de la Unasur, y se espera la llegada del enviado del papa Francisco, Claudio María Celli, según fuentes de la MUD.

"Nosotros no nos vamos a levantar", sostuvo Cabello, quien añadió más tensión al fustigar en duros términos al secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, por una carta que el prelado le envió a Maduro sobre la negociación.

“El Papa no ha mandado ninguna carta, quien ha mandado una carta fue el señor Pietro Parolin. Falta de respeto, irresponsable, creer que desde el Vaticano van a tutelar a Venezuela”, afirmó en un acto público.

En una alusión velada a esa misiva, Maduro denunció el pasado viernes una trama para “implosionar” el diálogo por parte de la MUD y un “factor acompañante” del proceso.

"La única persona que está haciendo todo para implosionar la mesa es usted. No está cumpliendo nada de lo acordado", respondió ayer el secretario ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba, también destinatario de la comunicación.

La oposición exige una salida electoral a la crisis, que pasaría por la reactivación de un referendo revocatorio contra Maduro -suspendido el 20 de octubre- o un adelanto de las elecciones previstas para 2018.

También, la liberación de opositores presos, aceptar donaciones de alimentos y medicinas -en grave escasez- y que la justicie levante una medida de “desacato” contra el Parlamento de mayoría opositora.

Aunque no ha trascendido el contenido de la carta de Parolin, Torrealba señaló que ésta desmiente al gobierno pues confirma que en la agenda sí están planteadas la salida electoral y la liberación de presos.

Maduro sostiene que esos temas no están en discusión, pero según la MUD, seis de sus militantes han recobrado la libertad como resultado del diálogo.

Deslizando que el gobierno podría excarcelar a algún dirigente para oxigenar la mesa, el presidente del Parlamento, Henry Ramos Allup, advirtió este lunes que no bastará.

“La liberación de presos a cuentagotas y bajo presión, sin que el régimen cumpla las demás exigencias, no nos mantendrán en la mesa de diálogo”, indicó el diputado en Twitter a nombre de su partido Acción Democrática, uno de los principales de la MUD.

“Imagino que el gobierno sacará algo para salvar la negociación, pero la MUD debe medir bien su permanencia, porque el gobierno solo quiere paralizarla en su acción política autónoma”, declaró el politólogo Luis Salamanca.

Buscan activar resolución del Mercosur

Venezuela inició ayer los trámites para activar un mecanismo de resolución de controversias en el Mercosur con el fin de que se le reconozca la presidencia rotativa del grupo y de revertir su suspensión del bloque, informaron fuentes oficiales.

El representante de Caracas ante el Mercosur, José Félix Rivas, presentó ante la secretaría del bloque con sede en Montevideo, un petitorio para “dar inicio a los procedimientos previstos en el Protocolo de Olivos para la solución de controversias en el seno del bloque regional”, señala un comunicado remitido por la embajada venezolana en Montevideo.

El texto cita a la canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunciando “agresiones y hostigamiento contra su Presidencia pro témpore en el organismo”.

El traspaso de la presidencia rotativa que coordina las actividades del bloque hundió al Mercosur en una de sus peores crisis este año, cuando Uruguay dio por terminadas sus funciones en esa posición y el lugar quedó vacante.

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