1 de mayo de 2017 - 18:18

Maduro convocó a una "asamblea ciudadana" para evitar las elecciones

El presidente de Venezuela quiere una nueva Constitución redactada por “el pueblo”. Para la oposición es “el final de un golpe de Estado”.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, convocó hoy a una Constituyente "popular" para redactar una nueva Carta Magna, cuyos integrantes serán elegidos por sectores de la sociedad y no por voto universal.

"Convoco al poder constituyente originario para lograr la paz que necesita el país, para derrotar el golpe fascista, una Constituyente ciudadana, no de partidos políticos. Una Constituyente del pueblo", dijo Maduro, ante miles de seguidores congregados en el centro de Caracas por el Día del Trabajador.

Para el diputado a la Asamblea Nacional por la Unidad en el Estado Monagas, José Antonio Mendoza, "esta nueva amenaza atenta en contra de un pueblo que eligió a sus diputados de manera democrática y ahora pretenden implementar una constituyente comunal al mejor estilo cubano".

"Es la decisión final de un golpe de Estado contra la democracia y contra la Constitución" aseguró, por su párte, el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges.

Al ritmo de pitos y tambores, decenas de miles de opositores, vestidos con camisetas blancas y levantando pancartas en que se leían "el cambio es indetenible", se volcaron hoy nuevamente a las calles en Caracas para protagonizar una nueva jornada de protestas contra el gobierno, que entran a su segundo mes.

"Estamos dispuestos a estar en las calles un mes más y lo que sea necesario porque Venezuela necesita que estemos en las calles para que este gobierno entienda que se tiene que ir", dijo Sergio Hernández, un técnico de Informática, de 47 años, mientras caminaba junto a su esposa por una avenida del este capitalino.

Otros miles de opositores, que intentaban marchar por algunas avenidas del oeste, fueron bloqueados por centenares de guardias que les lanzaron gases lacrimógenos para evitar que avanzaran hacia el centro de la ciudad donde se desarrollaba una movilización oficialista.

Uno de los manifestantes, el diputado opositor José Manuel Olivares, sufrió una herida en la cabeza al ser golpeado por las bombas lacrimógenas.

El gobierno y la oposición volvían a medir fuerzas en el marco del Día Internacional del Trabajo, con marchas en la capital y otras ciudades del país, en medio de un clima de alta tensión política y creciente espiral de violencia que generan preocupación en la comunidad internacional, la cual aboga por una salida negociada a la crisis. Las protestas, desde fines de marzo, han dejado un saldo de 29 muertos y centenares de heridos.

La alianza opositora llamó a las movilizaciones con el objetivo de llegar a las sedes del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo Nacional Electoral, en el centro de Caracas.

Desde que comenzaron las manifestaciones, la oposición ha intentado infructuosamente marchar hacia el centro de la ciudad, donde están las sedes del gobierno y el resto de los poderes públicos, ya que los cuerpos de seguridad les han bloqueado el paso y dispersado con gases lacrimógenos y balas de goma.

Maduro reiteró la víspera las acusaciones contra la oposición a la que señaló de dirigir actos violentos y promover un golpe de Estado.

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