28 de octubre de 2014 - 00:00

Luis Miguel dejó a sus fans con ganas de más

En los cuatro conciertos que el cantante ofreció en Buenos Aires se mostró distante y desapasionado con su público. Incluso el domingo abandonó dos veces el escenario por problemas de sonido. En Mendoza estará el próximo sábado.

Es evidente que el mexicano tiene su público incondicional, una masa de fanáticos que avala cada una de sus presentaciones aún cuando se trate de conciertos que aportan muy pocas novedades en lo que a repertorio se refiere y que acepta que el astro no haya sacado un disco nuevo en varios años.

Sin embargo, cada una de sus giras adquiere la categoría de un evento con características casi monárquicas (no gratuitamente se lo conoce como El Rey), aún cuando se llamen “The Hits Tour” y recorran el continente trayendo éxitos más pasados que presentes (el único tema de este año es “Deja Vu”, que lanzó en setiembre).

Su público lo adora igual y le perdona todo, aunque algunos -pocos- expongan sus quejas a través de las redes sociales como ocurrió con los cuatro conciertos que el cantante ofreció en el Club GEBA porteño.

En el primero, del pasado jueves 23, todos coincidieron en que se mostró apático, desapasionado y con muy poca conexión con el público.

Apareció en escena 40 minutos tarde (el comienzo estaba previsto para las 22) y recorrió un largo repertorio de canciones para el recuerdo durante 90 minutos exactos en los que, a pesar de los pedidos del público, sólo pronunció un simple “Gracias Argentina, buenas noches” y otro “Gracias” al terminar su único bis de dos temas.

El concierto del domingo, que cerró el ciclo porteño en el mismo escenario, fue la culminación de su descontento cuando se lo vio abandonar el escenario dos veces, muy molesto por algunos inesperados problemas de sonido.

Luego de cantar dos temas y con un gesto que lo mostraba bastante mal aspectado, desapareció durante 20 largos minutos. Cuando reapareció comenzó a cantar pero, en vista de que el problema no se había resuelto, volvió a irse sin hacer comentarios luego de preguntarle al público: “¿Escuchan bien? Y terminar con un “No saben cuánto me están ayudando”.

Eran las 11 de la noche y el astro apenas había interpretado un puñado de temas, pero no se lo veía de buen humor y continuó con el repertorio mirando y haciéndole señas al sonidista durante una hora más.

Ni siquiera se inmutaba ante los “Te queremos, Luismi, te queremos” que le gritaban desde el campo, o el “¡por favor, háblanos!” que le gritó una mujer y algunas otras cosas que no merecen reproducirse. El astro apenas devolvía una sonrisa impostada e indiferente, haciendo caso omiso de los pedidos y provocaciones.

A favor y en contra

Muchos, tanto en Twitter como en Facebook, lo despedazaron por su mala predisposición con un público que llegó a hacer diez días de cola para conseguir entradas y que llenó el GEBA porteño durante los cuatro conciertos que reunieron más de 18 mil personas cada uno.

“Luis Miguel en piloto automático. Sin comprometerse con su público ni los temas. Será el?”, escribió por ejemplo Luis Bremer, de Parte del Show.

Sin embargo fueron más los incondicionales, quienes lo siguen adorando y aceptando sus caprichos de divo. “No saben reconocer a un verdadero artista”, escribió uno de las tantos fans del cantante que esta noche se presenta en Rosario, mañana y el jueves en Córdoba, el sábado 1 de noviembre en el estadio Arena Maipú de Mendoza, el 4 de noviembre en Tucumán y el 6 en Posadas.

Los temas del show

Tal como lo indica el nombre de la gira, The Hits Tour 2914, los conciertos que viene ofreciendo el ídolo de la canción romántica se componen en su totalidad de éxitos reconocidos.

Así el show arranca a toda orquesta con el mítico bolero “¿Quién será?”, con Luismi enfundado en un traje negro satinado y camisa blanca, al que le sigue un popurrí de clásicos enganchados que incluye “Tú solo tú”, “Dame tu amor”, “Sol, arena y mar” y “Suave”.

Tres grandes pantallas acompañan las canciones con juegos de luces y antiguos videos que, en los conciertos porteños, tuvieron algunas desincronizaciones y grandes saltos de espacio entre las tandas de temas, además de los problemas de sonido que el cantante trataba de superar con sutiles gestos a sus técnicos.

Con "Amor, amor, amor", intentó poner a su público de su lado luego de haber cantando con nuevos registros de voz los clásicos de siempre, algo que por momentos desconcertó a su público impedido de corear las canciones a la par del ídolo.
La tanda de lentos se inaugura con "Que tú te vas", "Todo", "Sabor a mí", "Sin ti", "Por debajo de la mesa" y "La gloria eres tú", entre otros.

Y el ritmo vuelve a apoderarse del escenario con “Bésame mucho” y “Alguien como tú”, mechados de a poco con un nueva serie de lentos que inaugura “Hoy el aire huele a ti”.

Sentado sobre un taburete, el astro recuerda sus primeras canciones populares con “Más” y “Esa niña”, “Amante del amor”, “Más allá de todo”, “Fría como el viento”, “Tengo todo excepto a ti” y el recordado “La incondicional”.

Apenas pasada la hora del show el cantante realiza su primer cambio de ropa y pasa del traje a una remera negra con chaleco (que aún así no logró calentar el clima del frío espectáculo que venía ofreciendo el domingo).

Con este atuendo arranca una nueva recorrida por fragmentos de “Yo que no vivo sin ”, “Culpable o no”, “Hasta que me olvides” (uno de los pocos instantes en el que dejó que sus seguidores entonaran la canción mientras él disfrutaba en silencio y finalmente aplaudió por el acompañamiento).

En una mixtura de canciones rítmicas con momentos de romanticismo puro siguieron durante el resto del recital “Cómo es posible”,

“Vuelve”, “Será que no me amas” y “Te propongo esta noche”, canción con la que realizó la primera despedida diciendo: “Gracias Argentina. Buenas noches”.

Con las luces apagadas, el estadio se iluminó con las pantallas de los celulares y cámaras de fotos mientras las mujeres de todas las edades coreaban el nombre del cantante quien apareció nuevamente luciendo una remera que dejó ver que se mantiene en buen estado físico.

Hizo dos bises: “Deja Vu” y “Labios de miel”, con los que cerró poco más de 90 minutos de concierto, tras lo cual desapareció con un último “Gracias”.

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