Lufthansa supo hace seis años que el copiloto del avión de pasajeros que se estrelló la semana pasada en los Alpes sufrió un “serio episodio depresivo”, informó ayer la aerolínea alemana.
Lufthansa supo hace seis años que el copiloto del avión de pasajeros que se estrelló la semana pasada en los Alpes sufrió un “serio episodio depresivo”, informó ayer la aerolínea alemana.
La línea aérea indicó que como parte de su investigación interna encontró correos electrónicos que Andreas Lubitz envió a la escuela de vuelo de Lufthansa en Bremen para hablar sobre su capacitación ahí después de una interrupción de varios meses.
En ellos, él informó a la escuela que había padecido un “serio episodio depresivo”, que desde entonces se había aquietado.
La aerolínea indicó que Lubitz posteriormente aprobó todos los análisis médicos, y que ya entregó los documentos a los fiscales. Lufthansa no hizo más comentarios al respecto.
Esta revelación hace surgir más dudas sobre por qué se le permitió a Lubitz, de 27 años, volverse piloto de Germanwings, filial de Lufthansa, en setiembre de 2013.
Por otra parte, los investigadores franceses informaron que están examinando las “debilidades sistémicas”, como normas de ingreso a cabina y procedimientos de revisión psicológica, que pudieron dar paso a la tragedia.
En su primer comunicado desde que se dio a conocer la responsabilidad del copiloto en el choque, la agencia francesa BEA indicó que su investigación busca proporcionar un “análisis detallado” de los datos del vuelo.
Aunque los hallazgos de BEA sólo se aplican a este caso en particular, si la agencia halla problemas más generales podría llevar a que reguladores y aerolíneas de todo el mundo introduzcan cambios.
Esto ya ha ocurrido en la última semana, cuando varias aerolíneas y el regulador europeo anunciaron que ahora recomendarían que hubiera dos personas en cabina en todo momento. Los investigadores dijeron también que esperaban tener muestras de ADN para todas las víctimas antes del jueves.