26 de octubre de 2016 - 00:00

Luego de evacuar migrantes vino la demolición

Más de 3.000 refugiados afganos, sudaneses y eritreos fueron trasladados a centros de recepción mientras se derribaron los campamentos rudimentarios en los que residían.

Equipos de remoción de escombros, escoltados por docenas de policías, comenzaron a demoler ayer las chozas y tiendas de campaña del campamento de Calais, en el norte de Francia, tras la evacuación de más de 3.000 migrantes en los últimos dos días.

Los equipos utilizaban motosierras para destruir los refugios hechos de madera y maquinaria pesada para remover los escombros de este campamento en el norte de Francia donde hasta el domingo se hacinaban en condiciones infrahumanas entre 6.000 a 8.000 migrantes que ansiaban cruzar de Francia a Gran Bretaña.

Antes del inicio de la demolición, voluntarios y funcionarios pasaron por cada uno de los refugios para asegurarse que estaban vacíos.

Paralelamente, la evacuación de los migrantes continuaba ayer, pero a un ritmo menor que la víspera. Cerca de 1.200 adultos fueron desalojados ayer frente a 1.900 el lunes.

Los migrantes, la mayoría afganos, sudaneses y eritreos, que abandonaron sus países huyendo de conflictos y de la extrema pobreza, fueron trasladados en micros a centros de recepción repartidos en todo el territorio francés.

Asimismo, 800 menores fueron “orientados a un centro de recepción temporal” a la espera de determinar su situación en los próximos días.

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