La Jury baja a abrirnos descalza y ahí nomás sabemos que, igual que con sus recitales, lo que sigue es una de esas notas que dan gusto. En el ascensor nos cuenta que en ese mismo departamento del centro porteño al que estamos subiendo funcionó hace unos años la productora de su tío, Leonardo Favio.
Entramos y ahí está Gabo, sentado muy tranquilo con una guitarra a su lado. Los dos se muestran tan amables como impredecibles, algo que era de suponer con dos intérpretes que en vivo ondulan, como a ellos les gusta decir, entre el flotar y el explotar: contrapuntos de voz en coros de una armonía mántrica que pueden decantar en susurros, carcajadas o un morderse hondo y escupir veneno para salvarse y seguir.
Esta será una de noche de esas en el Le Parc. Allí estarán presentando "El veneno de los milagros", editado a fines del año pasado, en un show que mejor no perderse: sus conciertos son siempre de esas contadas ocasiones donde uno siente que no podría estar en ese momento en un lugar mejor.
Luego, entonces, vienen las ganas de saber cómo se conocieron y todo lo demás:
- Luciana: Fue en el Gran Rex, cada uno cantando lo propio, y cuando lo descubrí tocando ahí fue como una luz, no había escuchado una voz tan potente y con una carga de sensibilidad tan fuerte... Porque con intérpretes como Gabo, escuchar un disco no es lo mismo que verlos en persona.
- Gabo: Cuando la vi ese día pregunté: "¿Esa es Luciana?", y ahí ni bien terminó fui inmediatamente a presentarme y decirle cuánto la admiraba.
- Los dos poseen esta cualidad de atrapar a los oyentes, hechizarlos…
- G.: La gente lo llama magia o de maneras diferentes... Pasó también entre nosotros, se genera como una bovina invisible de energía.
- Entra la cabeza en juego…
- L.: Cuando uno sabe muy bien hacia dónde tiene que apuntar, porque hay una música, una letra que sostiene, el alma se encausa y ya no importa más nada. Y la gente lo advierte, se da cuenta cuándo uno quiere demostrar y cuándo quiere transmitir.
- Cuándo el ego ya se disolvió en la interpretación...
- G.: Eso, de eso se trata, ése es el grado cero. Darte cuenta de que sos el medio para otra cosa, tu ‘yo’ no debe existir, vos sos un instrumento. Uno ya construye la canción sabiendo para dónde quiere ir y cómo. Y cuando no resulta hay que jugarse, uno puede cantar “ti ti ti ti” y listo. Yo veo muchos músicos consagrados que cuando los escucho…
- "Hemos cantado tanto para esto, para ver que se cante sin su riesgo", cantan en "Mirar o ver"…
- G.: Bueno justamente, esa canción es nuestro manifiesto final, y que por eso quería que cerrara con nuestras voces. ¿Hemos pasado por tanto, cantado tanto, para esto? Cuando vos ves gente consagrada que ha hecho canciones preciosas, y los ves hoy haciendo los conciertos casi en piloto automático. Te da lástima.
- ¿Cómo se plantearon el disco desde lo musical? Hay una experimentación sutil en los arreglos, casi en cuentagotas.
- L.: Ése fue Gabo, que estuvo a cargo de la producción. Estoy feliz con cómo quedó, fue su idea la de darle una estética musical bien definida, con detalles que pegan hondo.
- G.: Sólo hay dos guitarras y dos voces, nada más. Cuatro elementos, para que fuera una traducción de los cuatro elementos vitales.
- L.: La grabación fue una cunita de felicidad, nos atendieron divino, nos cuidaron. Era un estudio soñado en Calafate, frente al Lago Argentino, con las montañas…
- ¿Ahí lo grabaron?
- L.: ¡Imaginate! Teníamos poco tiempo, era laburar de la mañana a la noche, y aprovechábamos el tiempo a full metidos en un paisaje precioso. A la vez nos conocimos más, porque no nos habíamos visto muchas veces. Este hombre tiene un sentido del humor que vos lo ves y parece sobrio, pero es fantástico... Y la verdad es que al grabar nos partíamos en veinte mil pedazos y nos volvíamos a construir, pero después al poder relajarnos y tomar algo rico, comer algo rico…
- ¿Y por qué "El veneno de los milagros"?
- G.: Por lo que sucede cuando (hace un silencio). Este básicamente era un disco para ella, quería regalarle las canciones.
- L.: Yo tenía muchas cosas para decir, viví un proceso muy fuerte desde lo familiar, que por lo general siempre es lo que más nos duele, y pienso que él habrá visto en mí muchas cosas que yo tenía para decir y no podía porque no encontraba palabras. Y empezó a construir un conjunto de canciones que yo sentí que hablaban de mi vida. Con el encuentro con Gabo no pude tener más suerte, este disco me ahorró un montón de años de terapia (risas).
- G.: Cuando le pasé las canciones le dije: “Ni en pedo me quedo afuera de esto” (risas), no quería perder la oportunidad de cantarlas con ella. Así empezamos a armar todo, desde el respeto a cada uno y a lo que se conformaba con nosotros.
- L-: Cuando me mostró las canciones yo no paraba de llorar, una canción más bella que la otra. Son letras fuertes, me sentía muy adentro de eso. No voy a decir detalles porque pertenecen a la intimidad...
- Mirá que en los diarios nos nos molesta la intimidad…
- L.: Sí, lo sé (risas) Pero básicamente era la instancia de alguien que está en el último instante de la vida pasando a la muerte. Y bueno, salió esa versión y hoy tengo la suerte de poder cantar con casi treinta mujeres en escena.
- G.: Fue facilísimo componer para ella, te agarra el arroz con leche y lo hace explotar. Pero justamente por eso no podía entregarme a tomar el camino sencillo, por eso creo que “El veneno…” está buenísimo.
- ¿Y con Mendoza cómo se llevan?
- G.: Yo fluidísimo, desde hace muchos años, es una relación muy linda en serio. De hecho estuve en noviembre y fue hermoso. Y ahora volver con Luciana poquitos meses después va a ser precioso también.
- L.: Y para mí muy fuerte porque es la primera vez que voy a hacer un recital entero. Puff, me estoy poniendo a pensar y va a ser más fuerte de lo que pensaba, porque tengo toda mi historia ahí, mis abuelitos... Fui muy feliz en la niñez ahí, ahora lamentablemente ellos ya no están, tampoco su casa, entonces es como que hubo una felicidad que explotó, desapareció, y no volví más.
Por eso volver ahora va a ser... Y con él, que me emociona. Voy a estar siempre muy agradecida a Gabo por esta oportunidad. Uff, seguro van a haber algunos parientes también, van a ver a esa nena que se fue y ahora vuelve súper cargada diciendo algunas de sus verdades. ¡Va a ser muy fuerte!