4 de diciembre de 2016 - 00:00

Los rebeldes ceden terreno en Alepo

El gobierno reconquistó el 60% de la ciudad de 1.500.000 habitantes. Temen un desastre humanitario.

El ejército sirio controlaba ayer más de la mitad de la parte rebelde de Alepo, tras hacerse con un nuevo barrio en su gran ofensiva para reconquistar totalmente la segunda ciudad del país.

La batalla por Alepo sigue provocando masivas protestas internacionales por la muerte de cientos de civiles y el éxodo de otras decenas de miles.

Desde el 26 de noviembre, cuando cayó el mayor barrio rebelde, Masaken Hanano, el ejército sirio, apoyado por milicias iraquíes, iraníes o libanesas, ha retomado una serie de sectores insurgentes.

El último en caer fue Tariq al Bab, retomado la noche de viernes por el régimen, indica el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), según el cual el Gobierno tiene ahora bajo su control cerca del 60% del sector rebelde de Alepo, que estaba en manos insurgentes desde 2012.

El ejército consiguió así controlar una carretera que une los barrios del oeste de la ciudad, dominados por las fuerzas progubernamentales, con el aeropuerto internacional de Alepo, controlado por el régimen y situado un poco más al sur de Tariq al Bab.

A pesar de los avances del ejército, los rebeldes ayudados por yihadistas del Frente Fateh Al Sham (ex brazo sirio de Al Qaeda) recuperaron el viernes el control del 70% del barrio de Sheij Said.

Dividida desde 2012 entre un sector rebelde (este) y uno gubernamental (oeste), Alepo se convirtió en el principal frente del conflicto sirio, que ya causa más de 300.000 muertos en cinco años.

Para reconquistar toda la ciudad, el gobierno lanzó el 15 de noviembre una brutal ofensiva para eliminar a los rebeldes de los barrios del este. Desde entonces murieron 310 civiles, incluidos 42 niños, en el este de Alepo, y en el oeste fallecieron 65 civiles, entre ellos 28 niños, por disparos rebeldes.

Ayer, ataques aéreos del régimen en la zona rebelde dejaron al menos tres muertos y 10 heridos en el barrio de Chaar, y 5 personas murieron por disparos rebeldes en los sectores controlados por el Gobierno. En la última semana, más de 50.000 residentes del este de Alepo huyeron de sus barrios a causa de los combates callejeros, el fuego de artillería y los bombardeos, indicó el OSDH.

Unicef está especialmente preocupada por la suerte de los 19.000 niños, que figuran entre los que se fueron desde el 24 de noviembre.

"Lo más urgente ahora es proporcionar toda la ayuda que tanto necesitan estos niños y sus familias", declaró en Ginebra Christophe Boulierac, portavoz de Unicef. "Es una carrera contrarreloj, el invierno ya está ahí", advirtió.

En respuesta a la indignación de la comunidad internacional, Rusia, uno de los principales aliados de Damasco, propuso la creación de cuatro corredores humanitarios en Alepo-Este para evacuar heridos y llevar ayuda.

Rusia no participa en los actuales bombardeos de Alepo, pero su intervención militar de apoyo al régimen desde setiembre 2015 ha contribuido a debilitar a los rebeldes.

Ayer, en Roma, el enviado de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, hizo un llamamiento a “la influencia de Rusia o de Irán” para convencer al presidente Al Asad de “abrir una verdadera negociación”. El mandatario no debe pensar que ya no necesita negociar porque una victoria del régimen se perfila en Alepo, dijo Mistura.

El régimen también retomó en las últimas semanas el control de varias localidades alrededor de la capital, Damasco, tras cerrar acuerdos con los rebeldes.

Gracias a estos pactos, unas 2.000 personas, incluidos combatientes rebeldes y sus familias, pudieron abandonar el viernes Al Talal, al norte de Damasco, con dirección a la provincia de Idlib (noreste), controlada por los rebeldes.

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