Un número creciente de padres está rechazando la inyección de vitamina K para sus recién nacidos, un procedimiento sistemático desde hace más de 40 años. Esta tendencia, impulsada por la desinformación en Internet, ha encendido las alarmas entre médicos ante el riesgo de hemorragias cerebrales fatales por falta de coagulación.
La Sociedad Canadiense de Pediatría recomienda la administración de este nutriente poco después del parto para prevenir la enfermedad hemorrágica del recién nacido. Sin embargo, el Dr. Eugene Ng, neonatólogo en Toronto, advierte que "la incidencia parece aumentar, lo que explica esta inquietud" entre los profesionales de la salud.
¿Qué desinformación impulsa el rechazo a la vitamina K?
Timothy Caulfield, profesor de la Universidad de Alberta, señala que esta negativa se basa en información falsa propagada por figuras influyentes en la red. El experto sostiene que se trata de un "procedimiento biomédico bien establecido, indispensable y totalmente común, que salva vidas" y que es rechazado por prejuicios infundados.
La carencia de vitamina K al nacer impide la coagulación sanguínea adecuada, lo que puede derivar en hemorragias graves en el cerebro. El Dr. Ng subraya que una hemorragia tardía por falta de este nutriente "está asociada a un riesgo tres veces más elevado" de hemorragia intracraneal, considerada una de las complicaciones más serias.
¿Qué preocupaciones citan los padres para no aplicarla?
Los padres que se oponen al tratamiento suelen citar preocupaciones sobre ingredientes, conservantes o vínculos ya refutados con la leucemia. Un factor determinante es la malinterpretación de las etiquetas; las advertencias sobre efectos secundarios graves en los empaques corresponden a reacciones en adultos que reciben dosis altas, mientras que en bebés son "extremadamente raras".
En Suecia, un estudio reveló que el número de padres que rechazan esta intervención se duplicó entre 2006 y 2021. Los especialistas reconocen que los relatos personales de los influenciadores resultan más persuasivos que la voz de la ciencia, presentándose de una manera "muy seductora" que resulta pertinente para un progenitor primerizo.
¿Existe una alternativa a la inyección de vitamina K?
Existe una alternativa oral, pero requiere tres dosis administradas en momentos específicos: al nacer, a los pocos días y a la cuarta semana. Por ello, la inyección sigue siendo la opción preferida por los profesionales debido a su fiabilidad, ya que omitirla significa que los padres están jugando a la "ruleta rusa" (corregido del francés "roulette russe" en el original).
La comunidad médica internacional busca ahora elaborar mensajes adaptados a la situación de los padres para combatir la proliferación de datos falsos. Los expertos admiten la dificultad de modificar una opinión una vez que el progenitor ha tomado la decisión basándose en narrativas que circulan fuera del ámbito científico.