28 de junio de 2015 - 00:00

Los griegos votarán si quieren endeudarse más o ir al default

El premier Alexis Tsipras pidió al FMI, el BCE y la UE aplazar el pago para poder realizar la consulta popular el domingo 5 de julio.

La Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) -la célebre “troika”-pusieron ayer a Atenas un ultimátum.

Los ministros de Finanzas del euro se reunirán hoy de nuevo en Bruselas para verificar si Atenas acepta o no la última propuesta de sus acreedores. Si no lo hace estudiarían un “plan B”: cerrar los bancos helenos a partir de mañana e imponer un control de capitales.

El corralito habría así llegado a la Eurozona cinco años después del primer préstamo a Grecia. Como inmediata respuesta, el gobierno de Atenas llamó anoche sorpresivamente a votar un referendo sobre la última propuesta de los acreedores.

Más de seis décadas después de su fundación, la Unión Europea abrió ayer la puerta a dar su primer paso atrás. Los ministros de Finanzas del euro rechazaron prolongar el programa de rescate heleno unas semanas para dar tiempo al referéndum sobre los ajustes que pretende organizar el próximo domingo el gobierno del primer ministro Alexis Tsipras.

El rescate acaba este martes, el mismo día en que Grecia podría no pagar al FMI un vencimiento de deuda de casi 1.600 millones de euros, abriendo la puerta al default. Una cesación de pagos al FMI activaría cláusulas que harían que el fondo de rescates pudiera exigir a Grecia el pago acelerado de 130.900 millones de euros.

Mientras los griegos empiezan a hacer colas ante los bancos para sacar la plata por temor al corralito, Europa vive horas dramáticas. La reunión de ayer fue un esperpento que podría marcar la historia de la moneda europea.

Tras rechazar el pedido heleno, los ministros se reunieron sin su homólogo Yanis Varoufakis para analizar cómo proteger a los demás países de “la infección”, en palabras del alemán Wolfgang Schäuble, porque muchos economistas aseguran que ese default -la deuda helena supera los 330.000 millones de euros, el default argentino fue de 83.000 millones- tendría consecuencias imprevisibles.

Al final de la reunión, varios ministros repitieron que Grecia sigue en el euro y que esperan poder seguir negociando. Aunque el único que habría defendido la prolongación del rescate fue el francés Michel Sapin, quien se ofreció incluso como mediador.

Pero los ministros habían llegado culpando a Grecia de romper las negociaciones y tanto sus declaraciones de llegada como las pronunciadas a la salida parecían coordinadas.

El daño ya estaba hecho. Grecia está ahora mismo en manos de la buena voluntad del Banco Central Europeo y varias fuentes explicaban anoche que es casi inevitable cerrar los bancos este lunes, aunque Varoufakis dijo que pretende mantenerlos abiertos. Y si llega el referéndum sobre la oferta de los acreedores que el gobierno griego intenta organizar el 5 de julio, su salida de la Eurozona será casi inevitable.

El consejo de gobierno del BCE se reúne hoy. Debe decidir si sigue inyectando liquidez a la banca griega. Hasta ahora lo hizo porque las negociaciones continuaban. Ya no es el caso. Si en el consejo de gobierno se forma una mayoría de dos tercios, su presidente Mario Draghi cerrará el grifo. El gobierno se quedaría rápidamente sin dinero.

Para sostener a los bancos y pagar salarios y pensiones, Atenas debería imprimir una moneda nacional. Seguiría legalmente en el euro, pero difícilmente el país podría resistir y tendría que decidir salir de la Eurozona. Aunque tampoco esa opción parece viable porque no hay mecanismo para salir del euro sin salirse en bloque de toda la UE.

El ministro griego Varoufakis dejó ayer una rendija abierta. Explicó a los periodistas que si los acreedores hicieran un gesto -que alguna fuente europea no descarta del todo-, su gobierno revertiría el pedido de un voto positivo al acuerdo en el referéndum. Los griegos tienen para esto una hermosa palabra: dimopsifisma.

Es que el primer ministro griego, Alexis Tsipras, instó ayer en el Parlamento a los griegos a que digan “un gran no al ultimátum” de los acreedores del país en el referéndum que el gobierno ha convocado para el 5 de julio.

En un mensaje a los parlamentarios antes de que voten esta propuesta de referéndum, Tsipras estimó que “el pueblo griego dirá un gran no al ultimátum pero al mismo tiempo un gran sí a la Europa de la solidaridad” y se dijo persuadido de que “al día siguiente de este orgulloso no, la fuerza de negociación del país se verá reforzada” con los acreedores de la UE y el FMI.

Un problema político
El problema no es económico. Las últimas propuestas apenas tenían diferencias por valor de 500 millones de euros. El problema es básicamente político.

En conferencia de prensa, el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, tuvo un lapsus freudiano: “Aunque voten sí -al acuerdo-, ¿en quién podemos confiar, con quién podemos trabajar para implantar el programa?”.

Era su forma de decir que el problema no es ya el resultado del referéndum, sino Syriza, el partido de izquierda que ha generado la revuelta política contra la política económica europea del último lustro y que sería un precedente para experiencias similares en países como Irlanda, Portugal o España.

A dos días del default, nadie cede pero los griegos ya sacan la plata de los bancos. Ayer se veían filas en los cajeros automáticos en el centro de Atenas y de otras ciudades, como Tesalónica. Cinco años después, Europa no sabe cerrar la crisis de un país cuya economía es el 1,8% de la UE.

El “riesgo de contagio” fue otra gran preocupación en las negociaciones de estos días con los ministros de finanzas europeos. La crisis griega ya hizo subir en las últimas semanas el costo de endeudamiento de España, un país que aún está seriamente afectado por la crisis de la deuda de 2009.

"Grecia se quedará en la Zona Euro, es su destino"

El ministro de Finanzas francés, Michel Sapin, estimó ayer que “el destino” de Grecia está “en la Zona Euro”, pero reconoció que la salida de ese país de la moneda única puede ser “una consecuencia” del referéndum anunciado para el 5 de julio.

“Grecia se queda en la Zona Euro, es su destino y ningún país desea la salida de Grecia de la Zona Euro”, afirmó Sapin en conferencia de prensa luego de un Eurogrupo en el que se rechazó el pedido de extensión del programa de rescate de Atenas, que coloca al país al borde de un default de consecuencias imprevisibles.

Sapin no excluyó sin embargo que ese desenlace suceda como “consecuencia” de un referendo.

“Los 18 países dijeron claramente que Grecia está en el euro, que debe quedarse en el euro, sean cuales fueran las dificultades del momento”, insistió el ministro francés luego de que Grecia rompiera “unilateralmente” las negociaciones para alcanzar un acuerdo con sus acreedores.

“Francia está disponible en todo momento para que en las próximas horas, días, podamos reanudar un diálogo que es necesario para Grecia”, agregó.

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