20 de diciembre de 2016 - 00:00

Los esclavos sexuales, drama y tradición afgana

Hombres poderosos, funcionarios y hasta policías secuestran o compran a muchachos prepúber y los usan de pareja. Impotencia en las familias.

Temblando de rabia, Shirin muestra una foto de su cuñado, secuestrado por policías afganos que lo convirtieron en su juguete sexual, una tradición centenaria en Afganistán socialmente tolerada. Su desesperación es compartida por numerosas familias que luchan por arrancar a los adolescentes de una esclavitud sexual institucionalizada.

Shirin forma parte de una de las 13 familias entrevistadas en tres provincias de Afganistán, que cuentan cómo un hijo o un sobrino fueron secuestrados para la práctica del “bacha bazi”, que consiste en mantener a un muchacho prepúber como pareja sexual.

Su historia destaca el combate, generalmente en solitario, contra esta forma de violación socialmente tolerada y extendida entre las fuerzas afganas apoyadas por Occidente.

Shirin se acuerda de cómo gritaba y se debatía el chico de 13 años cuando fue secuestrado de su casa hace varios meses por un comandante de policía de la provincia de Helmand.

“Cuando les supliqué, sus hombres apuntaron con sus armas y dijeron '¿quiere que su familia muera? Será mejor que lo olvide’”, cuenta Shirin en Lashkar Gah, capital de Helmand.  “Nuestros chicos son secuestrados a la vista de todo el mundo para el ‘bacha bazi’. ¿A quién deberíamos pedir ayuda, a los talibanes?”, se desespera.

Estos testimonios, recogidos en Helmand y en las provincias de Uruzgán y Baglán, continúan una investigación  que reveló en junio cómo los talibanes emplean el ‘bacha bazi’ contra las fuerzas de seguridad, reclutando a chicos para luchar contra quienes abusan de ellos.

Los talibanes niegan haber reclutado a estas jóvenes víctimas, mientras que el gobierno ha abierto un investigación sobre los abusos.

Un sentimiento es recurrente entre las familias: la impotencia. La mayoría de las víctimas fueron raptadas a plena luz del día, mientras jugaban, en el campo o en su propia casa.

Una vez secuestrados, se les obliga a cohabitar con los policías en los puestos de control e incluso hay ocasiones en que se los ve en la ciudad, lo que conlleva escenas desgarradoras para ellos y sus familias.

Tras meses de búsqueda infructuosa, Sardarwali encontró a su hijo rodeado de policías en un mercado de Gereshk. Quería ir y abrazarlo, pero no se atrevió a acercarse. “Lo vi alejarse y desaparecer”, lamenta. “Su madre está loca de pena”, agrega.

Las familias temen que sus hijos se conviertan en adictos a los opiáceos obligados por sus captores. Para ciertas familias, saber que no están solas es una especie de consuelo. En sus aldeas encuentran a numerosos ex bacha bazi, que son devueltos cuando empieza a crecerles la barba.

Esta práctica ha regresado de forma inquietante en el Afganistán post-talibán, sin que sea considerada pedofilia o homosexualidad ni, por ende, contraria al islam.

Los chicos imberbes de rasgos finos, vestidos de forma femenina, son un signo apreciado de masculinidad y de estatus en una sociedad donde hombres y mujeres viven separados. Esto implica una competición malsana en las filas de la policía entre ciertos comandantes, que compiten por la belleza de sus “bachas”, explica un ex responsable de seguridad de Helmand.

“Con frecuencia, la única vía para esos chicos reducidos a la esclavitud pasa por un acuerdo con los talibanes: ‘vosotros me liberáis y yo os traigo la cabeza y las armas de mi captor’”, afirma este responsable. El gobierno afgano, por su parte, se apresura a negar que tolere las violaciones de niños en sus instituciones.

Pero el portavoz del gobernador de Uruzgan, Dost Mohamad Nayab, reconoce que hay un 'bacha' casi en cada puesto policial de la provincia. Explica que teme que cualquier intento de liberar a los chicos desate la cólera de los policías y estos abandonen su puesto, abriendo la puerta a los talibanes.

Que es el "Bacha Bazi"

El “bacha bazi”, una tradición afgana centenaria que consiste en convertir a jóvenes muchachos en esclavos sexuales.

¿Cuán extendida está esta práctica?

“Las mujeres existen para educar a los niños, los muchachos para dar placer”, suele decirse en varias regiones afganas. Vestidos de mujeres, maquillados y con el cabello a veces teñido, estos chicos de entre 10 a 18 años son usados como bailarines y juguetes sexuales durante veladas entre hombres.

¿Por qué se ha desarrollado esta práctica?

La segregación de género dentro de la sociedad afgana y la falta de contacto con las mujeres contribuyeron al desarrollo del “bacha bazi”, estiman las asociaciones de defensa de los derechos humanos.

La ley afgana castiga la violación y la homosexualidad pero no contiene ninguna disposición precisa sobre el “bacha bazi”, por lo que hay un “vacío y una ambigüedad”del sistema sobre el tema.

¿Quiénes son estos muchachos?

Los “bachas” son secuestrados o a veces vendidos por sus familias pobres. “Las víctimas, que son violadas regularmente, sufren graves traumas psicológicos”, denunció la Comisión Independiente de derechos humanos en Afganistán en su informe. “Presentan signos de estrés y de pérdida de autoestima, desesperanza y pesimismo. El 'bacha bazi' despierta temor entre los niños, pero también sentimientos de venganza y hostilidad”.

¿Qué impacto tiene en la seguridad de Afganistán?

Los talibanes usan el “bacha bazi” para perpetrar ataques. Envían a estos jóvenes esclavos sexuales para infiltrar puestos de policía con el objetivo de atacarlos.

Esto hace que aumente la inseguridad en provincias ya inestables, como Uruzgán en el sur del país, estiman funcionarios afganos.

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