10 de julio de 2015 - 00:00

Los enfermos en situación terminal

“Hay vidas humanas en peligro”, advierte el director de un hospital de Atenas, preocupado porque el control de capitales provoque una penuria de medicamentos en el establecimiento, muy escaso ya de dinero por los recortes de la crisis.

Yiannis Kaloidas, un jubilado de 61 años con cáncer de huesos necesita medicamentos caros para combatir la enfermedad.
"Mis pastillas cuestan 3.500 euros. Cobro 500 euros de pensión. Si me lo tengo que costear yo, se acabó", explica.

Por eso espera como otros muchos en el hospital Elpis de Atenas, que no puede suministrarle los medicamentos pero le entrega un documento sellado para que pueda conseguirlos, sin pagar, en un dispensario.

Al igual que Kaloidas, muchos griegos desempleados o con pensiones y salarios reducidos entre un 30 y 50% no pueden financiarse un seguro médico, de modo que los hospitales, como el de Elpis, son su último recurso.

“Todos los que vienen tienen acceso al hospital, aunque no tengan seguro”, declara el director, Theo Giannaros. “Los europeos no saben lo que está pasando aquí. No entienden que aquí la gente se está muriendo”.

La Unión Europea y el FMI, acreedores del país, incluyeron entre las prioridades la reorganización de la sanidad. Su objetivo era resolver los males endémicos de los hospitales públicos griegos: despilfarro, corrupción y mala gestión.

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