31 de mayo de 2015 - 00:00

Las elecciones en Italia podrían sellar el ocaso de Berlusconi

Unos 20 millones de electores votarán para gobernadores y alcaldes en 7 de las 20 regiones peninsulares. El partido Forza Italia se juega su futuro.

Italia acude a las urnas hoy para unas elecciones regionales y municipales parciales, que supondrán un examen para el jefe de gobierno, Matteo Renzi, pero sobre todo para su predecesor, Silvio Berlusconi, cuyo partido Forza Italia está en pleno declive.

Unos 20 millones de electores están llamados a elegir a los gobernantes de siete regiones de un total de 20 que hay en el país. Los territorios convocados son Véneto, Liguria, Toscana, las Marcas, Umbría, Campania y Apulia-, y más de 1.000 municipios, incluidos Venecia, Mantua y Agrigento.

Esta batalla electoral, la primera desde las elecciones europeas de hace un año, que el Partido Demócrata (PD, de izquierdas) de Matteo Renzi ganó con ventaja tras recabar el 40,1% de los votos, se desarrolla en medio de una gran confusión.

Divisiones internas

El PD se presenta dividido en Liguria, donde su ala más izquierdista tiene otro candidato, frente a una derecha totalmente unida tras su candidato, apoyado tanto por la Liga Norte, antieuro, como por Forza Italia, la formación de Berlusconi.

Por su parte, la Liga Norte también tiene un candidato disidente en el Véneto, al igual que Forza Italia en Apulia.

En Campania, el candidato del PD, bien situado en las encuestas para quitarle a Forza Italia la única región que todavía mantiene, está bajo amenaza judicial por un caso de presunto abuso de poder y podría ver anulada su eventual victoria electoral.

De las siete regiones donde hoy hay elecciones, cinco están gobernadas por la izquierda, una por la Liga y otra por Forza Italia.
Además, el gobernador de una de las regiones donde manda la izquierda se ha presentado como candidato de un partido de derechas para la misma región.

Para rematar la situación, en cada una de las regiones rige una ley electoral diferente.

Esta confusión podría generar abstencionismo, afirmó esta semana el presidente del Senado, Pietro Grasso. O a Matteo Renzi, de 40 años, cuya cota de popularidad sigue siendo fuerte tras casi un año y medio en el poder.

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