Un coro cantaba mientras las velas titilaban en el preludio de la noche, entre banderas con los colores del arcoiris, en una vigilia en memoria de los 49 muertos en la masacre de Orlando.
Un coro cantaba mientras las velas titilaban en el preludio de la noche, entre banderas con los colores del arcoiris, en una vigilia en memoria de los 49 muertos en la masacre de Orlando.
Homosexuales, heterosexuales y familias con niños se aglomeraron en el jardín de un centro de arte.
Muchos estaban tomados de la mano, o abrazados, llorando mientras Orlando, ciudad conocida por sus parques temáticos, lidiaba con el shock que supuso el ataque, el más mortífero desde los atentados de 2001, contra el club gay Pulse.
Los oradores en la ceremonia hablaban tanto en inglés como en español, reflejo de que la mayoría de las víctimas eran de origen latino.
Exhortaron a esta ciudad del estado de Florida a unirse en un momento de insondable dolor, en tanto apelaron a la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) a no rendirse ante el temor.