Los mandatarios europeos empezaron ayer a delinear su estrategia para una eventual negociación con Gran Bretaña sobre su salida del bloque, en una primera reunión sin el primer ministro David Cameron en la que subrayaron su unidad.
Los mandatarios europeos empezaron ayer a delinear su estrategia para una eventual negociación con Gran Bretaña sobre su salida del bloque, en una primera reunión sin el primer ministro David Cameron en la que subrayaron su unidad.
En su último Consejo Europeo, el jefe de gobierno británico había solicitado tiempo para comunicar a sus socios europeos la voluntad de Gran Bretaña de abandonar el bloque, pero había subrayado que, aunque se marcharan, querían mantener “una relación económica lo más cercana posible” dentro del mercado único.
Para ello pidió que la Unión Europea reformara primero “la libertad de circulación” de personas, uno de los temas claves de la campaña del referéndum británico en el que venció la opción de abandonar el bloque.
La respuesta de sus socios ayer fue contundente. “No habrá un mercado único ‘a la carta’”, afirmó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, al término de la reunión informal de los 27 jefes de Estado y de gobierno.
Para los mandatarios, el acceso al mercado interior supone el respeto de sus cuatro libertades, esto es la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas.
Gran Bretaña deberá “contribuir financieramente” si quiere seguir comerciando sin trabas con los otros 27 países de la UE, aseguró por su parte el presidente francés, François Hollande.
Los 27 reiteraron también que no habrá "ningún tipo de negociación", mientras Londres no notifique formalmente su intención de marcharse en virtud del artículo 50 de los tratados europeos, y urgieron a Londres a hacer lo más rápidamente posible.
Cameron, quien anunció su renuncia tras el resultado del referéndum al defender la opción europeísta, no notificará el Brexit, sino que, a su juicio, esta responsabilidad corresponde a su sucesor al frente del gobierno y del partido a partir de setiembre.
El Partido Conservador de Cameron abrió ayer el proceso para sucederlo, con el ex alcalde de Londres Boris Johnson como principal favorito, aunque la mejor posicionada en la operación “Cualquiera, menos Boris”, bautizada por la prensa británica, es la ministra del Interior Theresa May.
La victoria del Brexit en la consulta abrió una crisis de consecuencias desconocidas, tanto en Gran Bretaña como en la Unión Europea.
En territorio británico, Escocia, donde se impuso en el referéndum la permanencia en la UE, está resuelta a defender su lugar en el bloque.
“No subestimo el desafío, pero me alentó la escucha que encontré” en Bruselas, declaró la primera ministra escocesa, la independentista Nicola Sturgeon, después de reunirse con el presidente del ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, y con el presidente de la Eurocámara, Martin Schulz.
Sturgeon, que no fue recibida por Tusk, reconoció en cambio que “no será fácil para Escocia” proteger su estatuto en la UE luego de que Gran Bretaña salga del bloque
Reflexión sobre el futuro
Ayer, en el segundo día de cumbre, marcado por la ausencia del jefe de gobierno británico, el objetivo de los 27 mandatarios era llevar a cabo una “reflexión política” sobre el futuro del bloque.
Sin embargo, la reunión no permitió “sacar las conclusiones” necesarias para las orientaciones del futuro del bloque, según el presidente del Consejo Europeo. “Iniciamos una reflexión a 27 y nos reuniremos el 16 de setiembre en Bratislava para continuar nuestra discusión”, agregó Tusk.
La consigna era además mostrar unidad en un momento, en que la extrema derecha y los movimientos populistas se encuentran en auge en una UE, ya debilitada por una serie de crisis.
“La situación es muy grave, pero creemos que los 27 pueden gestionarla”, aseguró la canciller alemana, Angela Merkel, que expresó la voluntad de sus pares de “continuar unidos para responder a los desafíos”.
Y, en este contexto post referéndum, el secretario de Estado norteamericano añadió confusión, al afirmar que “hay un determinado número de medios” para darle la vuelta a la decisión de Gran Bretaña de salir de la Unión Europea, aunque rechazó detallarlas.
"¡Por amor de Dios, hombre, váyase!"
El primer ministro británico David Cameron, perdió ayer la paciencia en la Cámara de los Comunes y a viva voz instó al líder opositor Jeremy Corbyn a renunciar a la jefatura del Partido Laborista por el bien del país, en medio de una creciente sensación de vacío de poder en el país luego del triunfo del Brexit.
“¡Por el amor de Dios, hombre, váyase!”, dijo un primer ministro saliente totalmente desencajado a Corbyn, y tras el silencio de los legisladores laboristas durante una sesión de preguntas y respuestas en la sala, dijo que no era bueno para el país que continuara.
Tanto Corbyn como Cameron quedaron muy debilitados luego de que los británicos votaran abandonar la Unión Europea (UE) pese a que ambos líderes hicieron campaña a favor de la permanencia en el referéndum del 23 de junio pasado. Cameron ya anunció su renuncia, pero Corbyn se niega a imitarlo.
Fuente: Télam