29 de abril de 2017 - 00:00

La primera huelga general contra Temer paralizó Brasil

Hacía 21 años que no se realizaba un paro total. No hubo colectivos ni subtes. En algunas ciudades, la policía chocó con manifestantes.

Una huelga general de Brasil, en protesta por cambios propuestos a las leyes laborales, paralizó ayer los transportes en buena parte del país mientras manifestantes bloquearon calles y chocaron con la policía.

El gobierno del presidente Michel Temer dice que la flexibilización de las leyes laborales reactivará una economía moribunda y advierte que, sin los cambios, el sistema jubilatorio caerá en bancarrota. Los sindicatos y otras organizaciones convocaron a la huelga, señalando que las nuevas leyes despojan a los trabajadores de muchos de sus derechos.

En San Pablo, la ciudad más grande del país, funcionaba una sola de las seis líneas del subte en la hora pico y ninguna de las de micros. Más tarde, otras dos empezaron a funcionar parcialmente. En Río de Janeiro, todas las líneas de colectivos mantenían servicios parciales y en Brasilia, la capital, el subte estuvo paralizado.

Se levantaron barricadas para cortar las calles y encendieron fogatas en las calles. La policía lanzó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes que bloqueaban la ruta al aeropuerto de Congonhas, el menor de los dos de la ciudad. Indigentes y activistas bloquearon la ruta al aeropuerto de Guarulhos, pero ambos aeródromos funcionaban con normalidad.

La economía brasileña está sumida en la recesión y muchos están furiosos con el gobierno. Temer sostiene que las reformas propuestas traerán beneficios en el largo plazo pero, habiendo tanto desempleo, muchos piensan que no pueden aceptar los recortes a sus beneficios sociales.

La agencia estadística IBGE informó ayer que el desempleo había aumentado del 12 al 13,7% en el primer trimestre.

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