Los pueblos que recurren a políticos populistas que prometen cambiar el statu quo y terminar con la corrupción podrían estar alimentando el problema, advirtió ayer un grupo que monitorea la corrupción en el mundo.
Los pueblos que recurren a políticos populistas que prometen cambiar el statu quo y terminar con la corrupción podrían estar alimentando el problema, advirtió ayer un grupo que monitorea la corrupción en el mundo.
En países con líderes populistas o autocráticos, “en lugar de atajar el capitalismo de influencias, estos líderes suelen instalar formas todavía peores de sistemas corruptos”, explicó Transparencia Internacional en el Corruption Perceptions Index de 2016.
Hungría y Turquía son un ejemplo, dijo el director del grupo, José Ugaz. Sus valoraciones han empeorado en los últimos años bajo líderes con tendencias autoritarias, mientras que Argentina mejoró en la clasificación tras el final del gobierno de Cristina Fernández, agregó.
Estados Unidos ocupa el puesto 18, frente al 16 de 2015. Transparencia Internacional adoptó un enfoque de espera hacia la presidencia de Donald Trump, pero tiene “serias preocupaciones”, dijo el director de investigación de la organización, Finn Heinrich. “Donald Trump llegó al poder como la gente de Hungría y Turquía, con una boleta contra la corrupción. Dijo ‘Vamos a limpiar esta ciénaga’”, señaló Heinrich.
“Pero si miran sus acciones hasta el momento, hay nepotismo. La gente en su gobierno tiene muchos conflictos de interés, no son personas que defienden la transparencia”.
El índice valora a los países en base a una serie de factores, como si los funcionarios del gobierno asumen responsabilidades o salen impunes de casos de corrupción; la percepción de la prevalencia del soborno y si las instituciones públicas responden a las necesidades de los ciudadanos.