8 de julio de 2016 - 00:00

La OTAN desplegará más fuerzas en el Este europeo

Obama, Hollande, Merkel y Cameron buscan reafirmar su presencia. Activarán el escudo de misiles.

Los líderes de la OTAN celebran hoy y mañana, en Varsovia, una importante cumbre en momentos en que Europa, debilitada por el Brexit y la crisis migratoria, refuerza su defensa en el Este del continente y enfrenta la amenaza yihadista en el Sur.

La cumbre contará con la presencia del presidente estadounidense Barack Obama; su homólogo francés, François Hollande; la canciller alemana Angela Merkel y el jefe de Gobierno británico, David Cameron.

La reunión estará cargada de simbolismo ya que la capital polaca fue la ciudad donde se firmó, en 1955, el Pacto de Varsovia, liderado por la Unión Soviética, destinado a contrarrestar la Alianza Atlántica.

Los 28 líderes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) buscarán reafirmar su presencia en el Este europeo, otrora bajo la influencia de Moscú.

La decisión mayor será la ratificación del plan de acción para contrarrestar a Rusia, cada vez más agresiva, luego de la anexión de Crimea y la intervención en Ucrania en 2014.

La OTAN también debe redinamizar la cooperación con la Unión Europea (de la cual 22 de los 28 países miembros pertenecen a la Alianza) que enfrenta en su vecindario sur la amenaza de Estados fallidos, en Oriente Medio o en África.

El Brexit, sin lugar a dudas, formará parte de las declaraciones políticas. Gran Bretaña es un aliado clave de EEUU en Europa y es un pilar de la Alianza Atlántica.

El voto para una salida de Gran Bretaña de la UE rodea al bloque comunitario de una incertidumbre que numerosos jefes de Estado hubieran preferido evitar cuando la UE ya se encuentra fragilizada por la peor crisis migratoria desde 1945, empezando por Barack Obama, que asistirá a la última cumbre de la OTAN de su mandato.

La OTAN insiste en que el Brexit no incide en la Alianza, pero añade incertidumbre frente a Rusia, enemigo señalado de Occidente desde que la crisis en Ucrania y el apoyo de Moscú a los separatistas del Este pusieron fin a dos décadas de optimismo en las relaciones con el Kremlin.

El plan de respuesta, esbozado por la OTAN en la cumbre de Gales en 2014, el “Readiness Action Plan”, supone respetar un mínimo de gastos militares de 2% del PBI y cesar los recortes.

El triple de soldados

Para sosegar a los aliados que se independizaron de Moscú a principios de 1990, inquietos por la agresividad de Rusia desde la guerra en Ucrania, la OTAN decidió reforzar su “Fuerza de Respuesta” (NRF, Nato Response Force) triplicando sus efectivos hasta 40.000 soldados y creando una “punta de lanza” (“Spearhead”) de 5.000 hombres capaz de desplegarse en sólo días en cualquier foco de crisis.

Sin embargo, Polonia y los tres países bálticos obtuvieron más. La cumbre debe ratificar el despliegue en esos países de 4 batallones multinacionales (entre 600 y 1.000 militares cada uno) sobre la base de una rotación.

Esta decisión no tiene precedentes desde el fin de la Guerra Fría y el Acta Fundacional de 1997 que rige las relaciones OTAN Rusia y establecía la reducción de las fuerzas convencionales en Europa y Rusia.

Para Rusia, en cambio, es la OTAN, que avanza sobre lo que eran sus satélites, la que amenaza su seguridad. “No vamos a ceder en este frenesí militarista cuando son ellos los que intentan arrastrarnos en una costosa carrera armamentista y sin perspectivas”, lanzó recientemente el presidente ruso Vladimir Putin.

Pero Moscú reserva sus mayores advertencias al escudo antimisiles que desarrolla EEUU en Europa. En la cumbre se debería declarar que ya se encuentra operacional tras la inauguración, en mayo, de una primera base de interceptores balísticos en Rumania.

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