La ONU reclamó hoy a la Unión Europea que no deje caer, tras los atentados de París, su plan de acogida de 160.000 refugiados, ya que los que llegan a Europa están huyendo justamente de los responsables de este ataque, mientras que Hungría recurre a la justicia europea contra el sistema de cuotas.
"Lo que está bajo amenaza es el plan de la UE para la gestión de llegada de inmigrantes y refugiados a Italia y Grecia. Necesitamos que todos los paí¡ses participen y si vemos que algunos paí¡ses que lo firmaron ahora se retractan es alarmante", urgió la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).
La portavoz de la Acnur, Melissa Fleming, recordó que "los sirios están huyendo de la gente que ha perpetrado estos ataques" y advirtió que "la integridad del sistema de asilo debe preservarse".
Para el organismo humanitario, "cualquier retroceso en el sistema instaurado para manejar la llegada de tanta gente, a través de un sistema de registro y filtrado, puede perpetuar el problema". "El asilo y el terrorismo son incompatibles y la Convención sobre el Refugiado de 1951 es clara en excluir a las personas que han cometido crímenes graves", dijo Fleming.
Se rechaza también de forma automática a toda persona con antecedentes militares. Fleming relativizó el hallazgo de un pasaporte sirio cerca de los restos de uno de los terroristas suicidas: "hay muchos pasaportes falsos... es parte de las redes criminales", dijo, y pidió esperar a los resultados de las investigaciones antes de sacar conclusiones al respecto.
Preguntada sobre la posibilidad de que dentro del enorme flujo de refugiados se filtren terroristas, la portavoz indicó que desde que empezó esta crisis, a mediados de este año, Acnur ha pedido una y otra vez implementar mecanismos más adaptados para la recepción, registro y filtrado de refugiados e inmigrantes a su entrada a Europa.
Los arribos masivos a las islas griegas -principal puerta de entrada de la mayoría de los aspirantes a asilo- superaron el sistema que utiliza el gobierno de Atenas, y Grecia responde con los recursos limitados con los que cuenta.
Hasta hace dos días (cifras más actualizadas), el número de refugiados que han llegado a Europa por el Mediterráneo alcanzó este año los 832.000, según cifras circuladas hoy en Ginebra por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Acnur propone un sistema de registro y filtrado "más completo", con indagaciones más profundas de los antecedentes del individuo, entrevistas más largas y, sobre todo, en el que el refugiado no pueda abandonar el lugar de registro y continuar su ruta por Europa mientras no se haya tomado una decisión.
Fleming agregó que el organismo está totalmente en contra de la edificación de más barreras en las fronteras porque el resultado serán "cuellos de botella y relegar el problema a los países que están menos preparados para afrontarlo".
Sobre la decisión de algunos estados de Estados Unidos de no recibir a refugiados sirios como reacción a los atentados en Francia, Fleming dijo que "el mundo que acoge a los sirios puede vencer el extremismo, pero el que los rechaza, sobre todo porque son musulmanes, sólo alimenta la propaganda que hace fuerte a grupos como el Estado Islámico".
Entretanto, y en extrema oposicion, el Parlamento de Hungría aprobó hoy una ley que pide al Gobierno que denuncie ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) el acuerdo sobre el reparto por cuotas obligatorias de los refugiados, al entender que es una medida peligrosa que dispersa el terror y hacer peligrar la propia cultura.
El texto aprobado condena "las políticas de inmigración erróneas de la Comisión Europea" y añade que el sistema de cuotas es "inútil y peligroso" ya que "incrementa el crimen, dispersa el terror" y hace peligrar la cultura nacional, informó la agencia de noticias MTI. La ley fue aprobada con los votos del partido del Gobierno, el conservador Fidesz, y del ultranacionalista y xenófobo Jobbik.
El texto recoge las afirmaciones que ayer hizo en el Parlamento el primer ministro, Viktor Orban, en las que asegura, en relación con los atentados de París del pasado viernes, que la inmigración significa "un peligro terrorista" y que los refugiados ponen en peligro la forma de vida y cultura europea.
Hungría, junto a otros países de la región, como Eslovaquia, la república Checa y Rumania, se ha opuesto siempre al sistema de reparto de los refugiados mediante cuotas obligatorias en todos los Estados miembros se la UE. El ministro de Justicia, László Trócsányi, adelantó hoy que la querella ante el TJUE podría ser presentada en diciembre y agregó que la vecina Eslovaquia prepara un paso semejante, según recoge la agencia MTI.