El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, se reunió ayer en Ramallah con el presidente palestino, Mahmud Abbas, donde denunció a las colonias judías en Cisjordania como “ilegales”, un día después de hablar con las máximas autoridades israelíes y mientras la ola de ataques y represión dejaba dos palestinos y un israelí muertos.
“Estoy preocupado por la escalada en las zonas palestinas, no hay ninguna justificación para matar”, sentenció Moon ante la prensa en el Palacio presidencial palestino de la Muqata, antes de destacar su “consternación” por el hecho de que “gente joven tome las armas y busque matar”.
Como había dicho el martes en Jerusalén ante las máximas autoridades israelíes, Moon recordó que “la violencia no es el camino” y pidió a Tel Aviv que ejerza el “máximo autocontrol”.
Al caer la noche ayer, un hombre murió baleado por dos soldados en un colectivo de línea en Jerusalén en un episodio poco claro. La Policía informó que la víctima les pidió identificación a los soldados cuando se subieron al colectivo y cuando estos se negaron y le demandaron la suya, el hombre les pegó y trató de sacarle el arma a uno.
Inmediatamente el incidente fue tratado por la Policía y los medios israelíes como un nuevo caso de un palestino que había atentado contra una fuerza de seguridad, sin embargo, el jefe del servicio de emergencia médica Zaka, Yeshuda Meshi Zahav, contó al diario Jerusalem Post que la víctima era judía.
“Quería cubrir el cuerpo con una bolsa negra (reservada para los atacantes palestinos), pero cuando vi que era judío me di cuenta que había un error al hablar de un terrorista. Inmediatamente notifiqué a la Policía y cambiamos a una bolsa blanca”, relató Zahav.
Este incidente poco claro fue el corolario de una nueva jornada violenta, en la que un palestino de 54 años murió intoxicado por gases lacrimógenos lanzados por las fuerzas de ocupación israelíes en la convulsionada ciudad de Hebrón, en Cisjordania, luego que los militares reprimieran una protesta en la que pedían justicia por dos jóvenes que fallecieron baleados por el Ejército tras un presunto ataque.
Horas después, un palestino atropelló e hirió a cinco soldados israelíes cerca del bloque de colonias Gush Etzion, en Cisjordania, al lado de Belén. Según informó el diario Haaretz, el conductor palestino fue baleado por otros militares que controlaban un puesto de seguridad y también resultó herido.