La llegada de refugiados a la isla griega de Lesbos no se detiene pese al frío y a las pésimas condiciones reinantes, por lo que organizaciones y voluntarios siguen auxiliando a los inmigrantes para los que reclaman una mayor atención de los gobiernos europeos.
Si bien a principios de esta semana hubo una significativa reducción del número de llegadas con respecto a octubre debido a un temporal, en los últimos días las embarcaciones han vuelto al mar.
Así lo explicó un asesor del ayuntamiento de Lesbos, que precisa que los dos campos de recepción acogen a diario a entre 1.000 y 2.000 refugiados y migrantes.
“No hay cambios significativos respecto a las llegadas, pero sí en la organización. Ahora no tenemos problemas porque hay una coordinación adecuada”, afirmó este trabajador público. Desde la semana pasada está también en Lesbos y Quíos un equipo español de Médicos del Mundo que llegó para reforzar a la organización griega bajo la coordinación de Pino González.
Paralelamente, las autoridades noruegas aumentaron ayer la presencia de agentes en los puestos fronterizos e introdujeron controles de identidad en todas las rutas marítimas desde Alemania, Dinamarca y Suecia por la oleada de refugiados.
Quienes quieran viajar en transbordador a Noruega deberán tener documentos que acrediten su identidad y eventualmente visado para poder embarcar, según las nuevas reglas vigentes en este país nórdico, que no forma parte de la UE pero sí del acuerdo de Schengen de libre movilidad.
Las nuevas medidas, que rigen durante diez días, son una respuesta al anuncio de Suecia el pasado martes de que endurecería las condiciones para los solicitantes de asilo y reforzaría sus controles.