5 de junio de 2014 - 00:00

Virginia Luque, la estrella tanguera que dejó de brillar

La popular cantante de tangos, de rutilante carrera en cine, teatro y TV, murió la noche del martes a los 86 años a causa de una larga enfermedad.

Bautizada por el poeta Julián Centeya como "Virginia de Buenos Aires", Virginia Luque nació como Violeta Mabel Domínguez el 4 de octubre de 1927 y su relación con la escena fue precoz. De niña se trepó a las tablas del teatro por iniciativa de uno de los dueños de la sastrería Casa Muñoz, donde trabajaba su padre, quien le comentó la necesidad de una nena para una pieza teatral a presentarse en el teatro Liceo.

Luego, a los 15 años hizo teatro con la Compañía Española de Comedia de Josefina Díaz y Manuel Collado y apenas un año después llegó al cine bajo las órdenes de Francisco Mugica en "La guerra la gano yo", donde actuaba Pepe Arias. Formada como cantante por Julián Viñas, ostentó una voz pequeña pero bien timbrada y un ángel que la catapultó como "La estrella de Buenos Aires", tal como se la conoció en sus épocas de apogeo. Con esas dotes vocales, inicialmente cantaba piezas de diversos géneros: tango, bolero, español e incluso protagonizó la película "Del cuplé al tango" en la que asumió obras de esos dos géneros.

Pero además de su prolífica labor cinematográfica y teatral, Luque fue actriz de radioteatros ("Narcisa Garay, mujer para llorar", de Juan Carlos Ghiano) y de televisión ("Las veinticuatro horas" y "Hombres en mi vida"). Los ojos de Virginia Luque también están unidos a los mejores momentos de la televisión argentina, en ciclos como "El show de Antonio Prieto", "Tropicana Club" y "Grandes valores del tango", entre otros. Su filmografía incluye unas 30 películas, muchas de ellas en el exterior, tal el caso de la exitosa "La balandra Isabel llegó esta tarde", en pareja con el mexicano Arturo de Córdova, película de Carlos Hugo Christensen que se filmó en Venezuela y participó en el Festival de Cannes de 1951.

También protagonizó "El hombre del sábado" (1947), de Leopoldo Torres Ríos; "Un tropezón cualquiera da en la vida" (1949), de Manuel Romero; "Don Juan Tenorio" (1949), de Luis César Amadori; "La historia del tango" (1949), de Manuel Romero; "La vida color de rosa" (1951), de León Klimovsky; "Arriba el telón" (1951), de Manuel Romero, y "Sangre y acero" (1956), de Lucas Demare. También son de ese grupo "Del cuplé al tango" (1959), de Julio Saraceni; "Buenas noches, Buenos Aires" (1964), de Hugo del Carril; "Vivir es formidable" (1966), de Leo Fleider y "Los chicos crecen" (1976), de Enrique Carreras.

En 1995 ganó el premio Cóndor de Plata a su trayectoria, otorgado por la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina, y también el premio Konex como cantante femenina de tango. En octubre de 2011 actuó en el Teatro Enrique Carreras, de Mar del Plata, en el marco del ciclo "Milongueando en el 40" y fue la única estrella femenina durante la presentación de "Café de los maestros" en el Teatro Colón y participó en el film del mismo nombre de 2008, al igual que aquellas presentaciones, respaldado por Gustavo Santaolalla.

En el 2012 sufrió una caída accidental que le provocó una infección en la piel llamada Erisipela, enfermedad que costó tratar debido a su alergia a la penicilina. El año pasado, a modo de recorrida por su vida y balance de la larga y laureada trayectoria en escenarios y sets, el actor, autor y crítico Mario Gallina publicó el libro "Virginia Luque. La estrella de Buenos Aires".

"Me gusta definirme como una actriz que canta. Nunca he dejado de lado a la actriz que fui en un comienzo, por eso para mí los personajes de las canciones son siempre diferentes. Cada obra necesita ser estudiada, investigada, ensayada. Cada canción es un personaje o, si se quiere, un monólogo, y los he encarado a partir de que se trata, sin duda, de un texto teatral y de la actriz que soy", se definió Virginia en un pasaje del texto. Acerca de su ligazón con el tango, que recién se plasmó acabadamente en los 70, reveló que fue Azucena Maizani, una de las pioneras del tango, quien le dijo "vos sos tango".

Y para Luque, según explicó, "ser tango implicó sentir lo propio, lo que es nuestro. Sentir como siento yo, una tremenda emoción cuando interpreto nuestra música, aquí y afuera. Y concluir en la certeza de que soy -no sé si cabe- más porteña y más argentina". A lo largo del libro, la artista consignó que "hice todo, cine, radio, televisión -que me gusta mucho-. Pero no creo que haya nada como el teatro. También tengo predilección por el café-concert, se logran muy lindos climas en ese hábitat".

Para la presentación del volumen de Gallina, en abril de 2013 en un teatro porteño, Luque estuvo presente y se proyectó el cortometraje "Virginia Luque. La luz de una estrella", de Diego Fernán. Su muerte se debió a una larga enfermedad que la tuvo a maltraer en este último tiempo y fue anunciada desde la producción del programa radial "La noche con amigos", que conduce su esposo Lionel Godoy por La 2x4.

Virginia estuvo internada hasta hace 10 días y, si bien volvió a su casa, le habían armado una sala con oxígeno y enfermeras debido a lo delicado de su cuadro, según comentaron los compañeros de Godoy. Sus restos fueron inhumados ayer en el Panteón de Actores del Cementerio de la Chacarita.

LAS MAS LEIDAS