Kim Jong-un, líder de la dinastía comunista de Corea del Norte, decidió celebrar su 33 cumpleaños anunciando una prueba de bomba de hidrógeno, una manera de afirmar su autoridad y de reforzar su posición ante el mundo.
Kim Jong-un, líder de la dinastía comunista de Corea del Norte, decidió celebrar su 33 cumpleaños anunciando una prueba de bomba de hidrógeno, una manera de afirmar su autoridad y de reforzar su posición ante el mundo.
Hijo pequeño del dirigente norcoreano Kim Jong-Il, fue designado para dirigir el país tras la muerte de su padre, el 19 de diciembre de 2011. El mundo descubrió entonces a un joven de silueta corpulenta, cara redonda y un corte de pelo que deja al descubierto la nuca y las orejas.
Kim Jong-un fue nombrado rápidamente “comandante supremo” del ejército y jefe del Partido de los Trabajadores de Corea, el partido único. Durante los nueve días que pasaron entre el anuncio de la muerte de su padre y el entierro, Kim estuvo omnipresente en los medios oficiales.
Se le vio llorando en primera fila, delante de los principales responsables militares y civiles del país, antes de inclinarse hacia el féretro de cristal de Kim Jong-il, expuesto en un mausoleo de Pyongyang.