24 de junio de 2016 - 00:00

Karina, ex comandante guerrillera: “El país todavía no está preparado para la paz”

Elda Mosquera entró a las FARC a los 16 y, 24 años después, se entregó. Hoy cumple una condena y dice trabajar por la paz.

Antes aguerrida comandante de las FARC y hoy gestora de paz, “Karina” cose los uniformes de los militares a los que antes combatía ferozmente. Recluida en una base en el noroeste de Colombia, coincide con los soldados en lo “absurdo” de un conflicto fratricida y llama a la reconciliación.

Pero “Colombia no está preparada para la paz. Falta que la gente desarme sus corazones. Es un trabajo arduo que tocará hacer”, dice la ex combatiente desde la Brigada 17 del Ejército en Carepa, en el selvático Urabá antioqueño, donde el próximo 23 de julio cumplirá su pena de ocho años de justicia “transicional”.

Elda Neyis Mosquera, que “enterró” a “Karina” cuando se entregó en 2008 a las autoridades tras 24 años en las filas guerrilleras, tiene en su rostro y en su alma las huellas de media vida en las FARC. “Me arrepiento hartísimo”, asegura esta afrocolombiana de 48 años, que perdió el ojo derecho en un combate y que fue una de las comandantes más buscadas por secuestro, masacre y extorsión.

Aunque admite tener las manos manchadas de sangre, asegura no ser “esa persona sanguinaria” que cortó cabezas y jugó al fútbol con ellas, al desmentir enfáticamente ésas y otras atrocidades que se le endilgan.

En medio del gorjeo constante de loros y guacamayos, esta mujer cuenta que ingresó a las FARC a los 16 años “por el abandono del Estado” y que ahora sólo espera que Dios le dé vida para resarcir a sus víctimas.

-¿Qué piensa del proceso de paz?

-Que debería haberse hecho hace mucho tiempo. Pero era ahora o nunca: las FARC estaban muy debilitadas, habían perdido su norte, habían dejado de luchar por el pueblo para agredir al pueblo. Ahora Colombia tiene que estar preparada para un post conflicto muy duro, porque éste es un país burgués y las FARC quieren el poder.

Como no se pudo por las armas, hay que lograrlo por la política. Aquí va a haber mucho derramamiento de sangre para conseguir el país que las FARC quieren, que es un país comunista, socialista, con muchas transformaciones.

-¿Se imagina a líderes de las FARC en la vida política?

-Eso buscan. Pero veo la experiencia de otros grupos desmovilizados, del EPL, del M-19, y veo poquita gente en la política. Y los que sí están, realmente no pudieron cambiar la vida a los combatientes rasos. Cuando me desmovilicé, decía: “Si el pueblo me elige para yo ser alcaldesa, tal vez aceptaría”.

Hoy digo no, porque la política es corrupta. Y uno para hacer cambios trascendentales o ayudar a la sociedad no necesita ocupar puestos políticos.

-Tras dejar la guerrilla se volvió cristiana. ¿Se arrepiente de algo?

-Uy, me arrepiento hartísimo. De haber ingresado a las FARC, de haberme dejado llevar por esa rebeldía de muchacha joven, de todo lo malo que hice...

-¿Tiene sangre en las manos?

-Claro que sí. Ojalá Dios me dé vida para resarcir el daño que causé. La disciplina de las FARC le hacía cometer a uno errores. Me arrepiento de todo eso. A las víctimas les he pedido perdón. ¿Sabe cuándo uno entiende todo eso? Cuando uno está acá. Cuando uno está en la guerra uno cree que todo lo que hace está bien, no sabe el dolor que causa.

Las FARC me están llamando traidora desde que me desmovilicé, pero lo mismo que hice hace ocho años hoy lo están haciendo las FARC. Y no negocié nada con el gobierno. Creo que hice lo correcto en el momento justo.

-Usted es considerada una sanguinaria...

-Eso no es así. No decapité personas, no jugué fútbol con la cabeza de los muertos, no castré. Cuando comencé como gestora de paz pedía a los periodistas que hablaran de Elda, no de Karina. Yo ya enterré a Karina hace mucho tiempo.

LAS MAS LEIDAS