Juan Sebastián Gutiérrez, más conocido como Juanse, luego de una semana de confesiones y disparos mediáticos dividió su último show entre una hora con reversiones de las canciones de su amigo, el fallecido Pappo y otra media hora con los hits de Ratones Paranoicos.
El rockero de 52 años presentó el sábado en el porteño Ópera su último álbum “Pappo x Juanse”, rompiendo el hielo con "El hombre suburbano", quizá uno de los temas más difundidos de "El Carpo".
"El disco tienen un orden, tal vez Divino, así que lo vamos a respetar", dijo Juanse, y comenzó a desgranar en el orden que fueron editados, cada uno de los 14 temas que componen esta placa.
Le sucedieron "Malas compañías", "¿Dónde está la libertad?" "Blues local", entre otras, en donde sobresalió el trabajo del guitarrista Gabriel Carámbula.
En su versión de "Trabajando en el ferrocarril", Juanse invitó a subir al escenario al folclorista Peteco Carabajal, quien con su violín le dio una expresión más melancólica a la canción.
De todas maneras, en "Una casa con diez pinos", o "Desconfío", con la voz muy aguda de Juanse, sonaron extraños en un público acostumbrando al sonido grave de la voz de Pappo, que le proporcionaba una particularidad más oscura a esos temas.
Mas allá de estos detalles, lo cierto es que los 14 temas se fueron en poco más de una hora de recital casi sin interrupciones, y la banda dejó el escenario para poder escuchar, detrás de bambalinas, el aplauso del público.
En ese final, la gente enfervorizada pidió por Los Ratones y tuvo media hora de lo mejor del repertorio de la banda Stone vernácula.
Así se sucedieron "Estrella", "Yo quiero mi pedazo", "Para siempre", "Rock del gato" y "Girando", entre otras, para dar un cierre bien arriba.
"Yo pude haber sido una competencia para él. Los que empiezan antes son los que tienen competencia - había dicho Juanse en una entrevista la semana pasada - . Pappo ya no tenía conflictos con sus "superiores": Los Gatos no existían más, Los Mockers tampoco, Litto Nebbia ya estaba en otra frecuencia... Nosotros, los Ratones, éramos sus esbirros", confesó.
Y refiriéndose a los Ratones Paranoicos, relató: "Yo podría estar 50 años más tocando temas de Pappo. Igual, si el contexto económico, social, cultural y psiquiátrico es bueno, los Ratones no tienen por qué no tocar. El problema es que yo no puedo guiar al resto de las personas con las que conviví tanto tiempo a cambiar de vida".