Bromea con que viene de la Edad Media. Y lo parece, con su larga barba blanca, sus gafas circulares y su mirada de genio alquímico.
Bromea con que viene de la Edad Media. Y lo parece, con su larga barba blanca, sus gafas circulares y su mirada de genio alquímico.
“En efecto -dice luego de mencionar influencias tan amplias como Frank Zappa, Bach y John Coltrane- he tocado diferentes estilos musicales en el transcurso de mi aprendizaje: el canto gregoriano, la música antigua de Europa, la barroca, la contemporánea, luego paralelamente la música de otros países, tanto popular como clásica, en el sentido noble del término”.
En el curso de sus viajes, Lemetre ha registrado sin cesar las voces habladas. De hecho, hasta el momento tiene un registro de 1500 lenguas del mundo.
-¿Y qué hacés con ellas?
-Las corto y superpongo como una orquesta sinfónica pero sin instrumentos de música, sólo personas que hablan. Hice con ello una ópera, “Babel”, pues me apasionó la métrica de las lenguas.
El background de este gran viajero sonoro es un inmenso archivo de las músicas del mundo. En especial la de los pueblos originarios, como los papúa de Nueva Guinea, los pueblos ancestrales de Taiwán, los inuits (de Groenlandia), los de las Américas y del África Negra.
“Es por ello que en el Theatre du Soleil tengo 2.800 instrumentos. Pero no son tantos, en el mundo hay alrededor de de 46.000! Me gustan las familias de los instrumentos acústicos, porque soy un hombre prehistórico, no utilizo música de computadoras”.
Muchos de los instrumentos de su colección fueron construidos por sus manos de luthier. Otros, los mando a fabricar especialmente para las obras del Théâtre du Soleil.
Queda claro que Lemetre es una afortunada mezcla de etnólogo musical, compositor y hombre de teatro. Su método (una experiencia de transmisión sagrada basada en una serie de ejercicios simples y complejos a la vez) fue gestado en sucesivas visitas a naciones nativas y adaptado a la experimentación escénica.
Con 67 años, luego de innumerables trayectos iniciáticos, recuerda que el canto femenino que más lo impactó fue el de la última “sacerdotisa” de la cultura ona en Tierra del Fuego. Una chamana.
-¿Cómo nace la composición para una obra del Théâtre du Soleil?
-En cada espectáculo del Soleil comienzo de cero. Es decir, justo con un pequeño tambor para dar la velocidad del corazón y la velocidad con la cual los actores y actrices deben improvisar para no ser realistas o psicológicos. Y luego siguiendo la forma, la relación con el juego del actor y la posición de la música.
Busco o invento nuevos instrumentos, entonces todos mis recuerdos de viajes están conmigo y los utilizo como “variedades” y busco “el timbre” de un instrumento que corresponde a los personajes. Escucho su flujo vocal y por ende me da el modo melódico en el cual voy a tocar y miro su cuerpo para tener el modo rítmico y sólo me queda tocar los instrumentos ya sea con un arco, sea pellizcando, raspando, soplando, golpeando, etcétera.
El método Lemetre se gesta en esos viajes donde “siempre estoy escuchando todo”.
-¿Cómo organizás entonces tantos sonidos circulantes?
-Mis variaciones diarias son simplemente mi encuentro con las personas ( artistas o no ) más el descubrimiento de lugares, la naturaleza, el medio ambiente, los hábitos y las costumbres culinarias. Y más: los usos y costumbres, los antepasados. También la experiencia de ver el mundo vivir y evolucionar no siempre en la dirección correcta, lo que es una lástima.
El Seminario “El cuerpo musical”, que dicta en Mendoza, es el resultado de más de treinta años de investigación junto a la compañía del Théâtre du Soleil de Ariane Mnousckine, donde él es una pieza clave desde 1978. "El método nació con sus actores, porque hasta ese momento había trabajado sólo con músicos, bailarines y un poco con la gente del cine, pero nunca con actores de teatro. Al llegar a la compañía trabajamos para tener música y teatro al mismo tiempo. La música que creo para ellos viene de los actores. Saco de ellos su musicalidad.
-En qué consiste "El cuerpo musical"?
-Este taller está abierto a cualquier persona que quiera buscar, descubrir y experimentar las posibilidades sonoras de su propio cuerpo. Ejercicios colectivos e individuales se ofrecerán, dando lugar a un proceso de desarrollo musical que se basa en mi experiencia creativa en el Teatro del Sol.
Como en los orígenes, es una verdadera simbiosis entre un músico, director y actores o bailarines, que hay que lograr crear.
La práctica proporcionará una oportunidad para explorar, en su especificidad, el idioma de cada persona, no sólo a través de la voz sino a través de todo el cuerpo.
Jean-Jacques Lemêtre incentiva a superar la técnica, valoriza la analogía entre los problemas de disociación y falta de armonía del ser humano.
El artista cuestiona en sus informes a su entorno para desarrollar y profundizar la relación entre ritmo y música de teatro. El enfoque requiere un nuevo aprendizaje del ritmo del cuerpo y de la métrica del lenguaje.
-¿Cómo se trabajará?
-Sin instrumentos musicales, con el fin de utilizar el potencial rítmico , melódico, armónico del propio cuerpo y de la voz. Se evidencia en su marcha, sus desplazamientos, su movimiento, sus puntuaciones, su aliento, su velocidad de palabras, sus timbres, etcétera.
-¿A quiénes está dirigido?
-Está diseñado para todos los artistas en el escenario: los bailarines, actores, cantantes o músicos y profesores de universidad, el taller requerirá la dinámica de desarrollo, agilidad y profundidad .
Desde la infancia, la música fue su principal aliada. Por eso su contacto con el teatro de Mnouchkine le abrió la posibilidad de crear un espacio sagrado para vivirla y experimentarla. Ahora, ese espacio se propicia en esta región, “que tiene sus propios ancestros, sus dioses, su tierra”.

La ficha
"El cuerpo musical" Seminario a cargo de Jean-Jacques Lemetre.
Día y hora: hoy, de 13 a 18.
Lugar: Museo Municipal de Arte Moderno.
Informes e inscripción: [email protected]
El artista como instrumento
Jean-Jacques Lemêtre (Francia) es miembro emblemático del Théâtre du Soleil de Ariane Mnouchkine, para el cual creó todas las composiciones musicales desde hace más de treinta años. Lemêtre es músico, compositor, lutier y creador.
Es coleccionista de instrumentos de diferentes épocas y países o simplemente de su invención. En teatro, trabajó con directores internacionales como Anne Sicco, Philippe Avron, Irina Brook, Daniel Brooks, Nora Armani, Johanna Schall, Franco Dragone, Clara Bauer. En cine, ha compuesto música para directores como David Lynch, Sally Potter y Raymond Depardon, Tristán Bauer, entre otros. Además trabajo para circo, cabaret, televisión, danza.
Fue el primero en dirigir las obras de Moondog en Francia. Desde mediados de los 1990, grabo voces humanas habladas de más de 1.800 idiomas y dialectos. Con estos ensamblajes sonoros, compuso su opera Babel Orkesta, poniendo voces habladas en vez de los instrumentos de la orquesta.
Babel Orkesta se estreno el 5 de noviembre 2012 en Montréal. También lleva una intensa actividad pedagógica y dicto seminarios en España, Belgica, Italia, Grecia, Alemania, Rumania, India, China, Taiwan, Canada, Brazil, Chile, Uruguay, Argentina. Recibió varios premios internacionales por su trabajo en solo o con el Théâtre du Soleil.
No es circo
El Théâtre du Soleil se constituyó en los ‘60s como una compañía joven, cosmopolita, capaz de crear una nueva exploración teatral mediante el trabajo colectivo. Su objetivo fue establecer nuevas relaciones con el público y distinguirse del teatro burgués para hacer uno popular de calidad. Su trabajo se formuló como una indagación sobre la capacidad del teatro para representar la época contemporánea.
Desde los ‘70, el Théâtre du Soleil se transformó en una de las mayores compañías de Francia por la cantidad de artistas que alberga (más de setenta por año) y por su proyección internacional. Actualmente es una de las más prestigiosas en el panorama internacional.
Su directora, Ariane Mnouchkine, puestista y cineasta, desarrolló la noción de “compañía de teatro” como tribu o familia. Mnouchkine produjo la ética del grupo sobre reglas elementales: todos cobran lo mismo y el reparto definitivo de un espectáculo se decide después de que los actores ensayan los diferentes papeles. Es una de las últimas compañías que en Europa funciona como tal. Vanguardia, en muchos sentidos.
