“¿Viste que el rock es como una forma de hacer música, más que un género?”, comenta llena de simpatía Lilen Graziosi del otro lado del teléfono: usa una pregunta para definir de la manera más elocuente su nuevo proyecto jazzero.
“¿Viste que el rock es como una forma de hacer música, más que un género?”, comenta llena de simpatía Lilen Graziosi del otro lado del teléfono: usa una pregunta para definir de la manera más elocuente su nuevo proyecto jazzero.
Es que en octubre, ni hace tres meses, empezó a dar forma al Cuarteto Napolitano, un grupo que buscó su identidad en el jazz y desde ahí se propuso ahondar los sonidos en las fusiones.
Esta noche, desde las 22, presentarán sus arreglos en la Casa Violeta, cerrando con esta fecha la temporada de ese espacio. Como invitados especiales, David Bajda y Diego Hübbe abrirán la noche, presentando una selección de música para guitarra.
“La idea, un poco, es que el jazz sea una forma de encarar el discurso musical. Tenemos un sonido más acústico, no desde los estándares tradicionales”, explica Lilen sobre el cuarteto, que completa con la guitarra de Gustavo Bruno, el bajo de Valentín Bruno y la percusión e Matías Gorordo.
En esta búsqueda incipiente, ellos fueron a buscar inspiraciones a la música francesa y a uno de los referentes del latin jazz, como lo es Chano Domínguez. “Zorongo gitano” y “La tarara” son los arreglos que tomaron de “Lorquiana”, el disco que grabó con Ana Belén en base a poemas de Federico García Lorca, para imprimirles un maquillaje de improvisaciones y armonías propias.
Junto a “Avec le temps” (Leo Ferré), “Panonica” (Thelonius Monk), “Moodys mood for love” (James Moody) y “My Favourite Things”, el clásico de Rodgers & Hammerstein, son algunas de las canciones que cruzaron y que presentarán esta noche.
“Por el momento, estamos muy abiertos en el repertorio, nos sentimos libres”, finaliza la cantante, que forma parte también del trío Alta Blonda y que algunos recordarán por el dúo que tuvo por siete años con Sebastián Kusselman, actualmente en stand-by.
El color del arte
Desde el 2010, Gabriela y Andrea Simón sostienen la Casa Violeta, levantando de esta forma la bandera de la autogestión godoycruceña. Desde entonces, este centro se convirtió en un verdadero punto cardinal para los artistas locales.
A mediados de enero dará inicio a un nuevo año con bandas locales, dándole así una nueva opción musical al verano.