12 de noviembre de 2014 - 00:00

Jairo, el hombre del romanticismo

El cantante cordobés tiene disco nuevo, titulado “Propio y ajeno”, en el que se destaca una hermosa versión de “Corazón contento”, el tema de Palito Ortega.

Todavía no salió el disco y ya se la piden. ‘La de Palito, Jairo’, le gritan. Es que le cambió el chip a la canción del tucumano. Ahora es amor y melancolía. Hablamos de “Corazón contento”, uno de los 16 temas que integran “Propio y ajeno”, su nuevo trabajo, que el cantante cordobés presentó la semana pasada en el Teatro Opera porteño.

“La grabé cuando Teresa (su mujer) estaba al borde de la muerte. Ahora está saliendo”, revela Jairo. Cuenta que volvía del hospital a su casa de Vicente López. “Se me caía la casa encima. Puse la televisión española y pasaban “Corazón contento”, por Palito y Marisol. En mi estado, escuchaba sólo las palabras, sin música. Era lo que hubiera querido decirle a Teresa una hora antes. Supe que estaría en mi próximo disco”.

A decir verdad, todas las canciones de “Propio y ajeno” tienen una poderosísima razón de ser. Sobre las nueve propias y las siete ajenas se podría escribir un libro sólo escuchando a Jairo dándonos, generoso como es, los motivos por los que están aquí.

“La de Leonardo Favio la canté por primera vez cuando se murió, un gran amigo a quien quise y quiero”, dice. Entre otras están “Vagabundear”, de Joan Manuel Serrat; “Mon frére” (Mi hermano) de Maxime le Forestier; “Biromes y servilletas”, del uruguayo Leo Masliah. “Como la cigarra” la grabó porque conoció a María Elena Walsh cuando estaba escribiéndola, en 1972. Todas reversionadas con una impronta personal, salvo una, “If I Fell”, y la hace con Pedro Aznar.

-¿No te animaste a una versión tuya de "If I Fell", de los Beatles?

-No me iba estilísticamente. Con Pedro estaba la garantía del feeling; él conoce tanto de los Beatles. Está grabada igual que lo hicieron ellos, los mismos instrumentos, marca y modelo. Terminamos de grabar y me quedé con una copia, la escuché 50 veces. Esa noche no dormí.

-El disco es equilibrado, con seis letras de Mario Trejo...

-Todo un descubrimiento para mí. Había grabado “Los pájaros perdidos” y siempre me llamó la atención que con una letra tan poderosa no tuviera más canciones. Me llegó un librito suyo. Mientras lo leía me decía: son canciones.

-"Años extraordinarios", la canción que hiciste con Daniel Salzano, se acaba a los 24. Vos viviste más...

-Creo haber vivido una vida extraordinaria. A veces, camino por París y me pregunto si de verdad estuve ahí. Me acaban de contratar para 47 actuaciones.

En 1978 hice una gira con Charles Aznavour. Él volvía después de cinco años sin cantar en Francia. El hijo pródigo, y yo con él. Después íbamos a cenar, era una escuela, aprendizaje de alto voltaje. Al quinto día lo veía de otra manera: 'Mirá este viejo chiquito, peladito.' Así es lo extraordinario.

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