22 de febrero de 2018 - 00:00

Jaime Concha: “Por los abusos sexuales viví un eterno juego perverso”

Es una de las decenas de víctimas de casos de pederastia develados últimamente en Chile, relató el suplicio que vivió cuando fue un niño.

A los 10 años ingresó a un colegio de la Congregación Marista y comenzó su suplicio. Abusos sexuales y una violación transformaron en un "eterno juego perverso" la niñez de Jaime Concha, una de la víctimas de la decenas de casos de pederastia develados en los últimos años en Chile.

Décadas después de esa espiral de manipulación y abusos que se iniciaron en 1973 -con su ingreso al colegio Alonso de Ercilla de Santiago- este médico de 55 años decidió contar su historia y con ello, comenzar a sanar sus heridas.

"Había una verdadera confabulación donde todos estaban vinculados y estaban esperándonos. La excusa era el campamento, el examen vocacional o el retiro, para abusarnos", dice Concha en una entrevista.

Con los boletines de notas que acumuló durante sus años en el colegio en sus manos, Jaime recuerda su primera comunión como "un acto nauseabundo" en el que tuvo que recibir la hostia de parte del mismo cura que había abusado de él.

"Como niño, ¿qué iba a contar que me había pasado? Termino por no hablar, quedarme callado por miedo, por vergüenza y por culpa después", reflexionó este hombre, que recién el año pasado se decidió a contar públicamente su historia.

Los abusos contra Jaime comenzaron en clases de letra gótica y siguieron en los salones del colegio y otros rincones del recinto, inclusive en los cuartos de los religiosos y los campamentos de 'scout' que se organizaban en la misma congregación.

Jaime acusa directamente a los hermanos maristas españoles José Monasterio -ya fallecido- y Abel Pérez, quien fue separado del cargo por la propia congregación y permanece bajo investigación judicial. 

“El hermano Abel me sentaba en sus piernas, empezaba a hablarme, y yo lo único que quería era que él hiciera lo que tuviera que hacer y lo hiciera rápido. Entonces ni siquiera escuchaba lo que él me decía. Yo sabía que todo era una excusa para tomarme y entonces yo lo único que trataba de hacer era casi como salirme de mi cuerpo”, recuerda Concha.

En agosto del año pasado, la Congregación de Hermanos Maristas de Chile presentó una denuncia ante la Fiscalía chilena contra Pérez, acusado de haber abusado sexualmente de 14 menores en dos colegios pertenecientes a la orden.

Una denuncia que llegó siete años después de que Pérez confesara ser el autor de abusos prolongados por tres décadas. El religioso fue separado de toda actividad con niños y enviado a una residencia de la comunidad en Perú, según medios locales.

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