El expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, se declararon no culpables este jueves de nuevos cargos por tortura presentados en su contra en Estados Unidos. Durante una audiencia ante un tribunal de Nueva York, ambos rechazaron las acusaciones de haber participado en un sistema de represión contra opositores políticos y detenidos en Venezuela.
Maduro, de 63 años, calificó los nuevos cargos como “acusaciones falsas y testimonio falso”, mientras que Flores, de 70 años, aseguró ser completamente inocente.
La pareja permanece detenida en una cárcel de Brooklyn desde el 3 de enero de 2026, cuando fue capturada en Caracas durante una incursión militar estadounidense. Ambos ya estaban acusados de narcotráfico y delitos relacionados con armas de fuego.
Nicolás Maduro y su esposa fueron capturados el 3 de enero en Caracas.
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La nueva acusación sostiene que Maduro y Flores participaron en una conspiración para cometer actos de tortura contra detenidos en Venezuela, incluidos ciudadanos estadounidenses, mediante simulacros de ahogamiento, violaciones, golpizas y descargas eléctricas.
Maduro rechazó las acusaciones ante el juez de Nueva York
Durante la audiencia, el juez federal Alvin K. Hellerstein presentó formalmente una declaración de no culpabilidad en nombre de Maduro y Flores. El magistrado tomó esa decisión después de que el expresidente venezolano respondiera en dos oportunidades a la solicitud de presentar su declaración cuestionando el contenido de la acusación.
A través de un intérprete, Maduro sostuvo que los nuevos cargos contenían “acusaciones falsas y testimonio falso”.
Por su parte, cuando llegó el turno de Cilia Flores, la ex primera dama venezolana expresó: “Soy completamente inocente. No soy culpable”.
Foto de Nicolás Maduro desde la cárcel de Nueva York.
El abogado defensor de Maduro, Barry Pollack, ya había anticipado la postura de su cliente cuando se anunciaron los cargos la semana pasada. Según el letrado, el exmandatario niega las acusaciones y “espera con interés su día en el tribunal”.
Durante su primera comparecencia ante la Justicia estadounidense, realizada después de su captura en enero, Maduro se había presentado como un “prisionero de guerra” de Estados Unidos.
Las acusaciones de tortura contra Nicolás Maduro y Cilia Flores
Según la acusación formal, Maduro habría supervisado un sistema de torturas destinado a intimidar, hostigar y neutralizar a sus opositores políticos, incluso mediante secuestros.
Los fiscales sostienen que las víctimas eran sometidas a distintos métodos de violencia física y psicológica, entre ellos golpizas, asfixia, descargas eléctricas y agresiones sexuales.
La acusación señala que el expresidente venezolano no solo conocía el funcionamiento de ese sistema, sino que también habría recomendado personalmente métodos de tortura y recibido informes sobre el trato que recibían determinadas víctimas.
Además, se le atribuye haber amenazado con asesinar al hijo de un prisionero como mecanismo de tortura psicológica.
En cuanto a Flores, quien anteriormente se desempeñó como fiscal general de Venezuela, los investigadores estadounidenses sostienen que habría colaborado en el desarrollo del sistema represivo y ordenado personalmente la tortura de determinadas personas.