22 de marzo de 2013 - 22:45

Italia: Bersani deberá formar gobierno, en medio de una crisis política

El presidente Napolitano le encomendó al líder del Partido Democrático -tímido ganador de las elecciones- que asuma la responsabilidad de dar fin a la crisis política.

El presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, encargó ayer al líder de la izquierda, Pier Luigi Bersani, formar un gobierno que saque a Italia de la crisis política en que se encuentra tras los complejos resultados de las elecciones legislativas a finales de febrero, que no arrojaron un claro vencedor.

Bersani, líder de Partido Democrático, aliado con la formación de extrema izquierda Sel, que obtuvo la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados pero no en el Senado, necesaria para lograr la confianza del Parlamento y poder gobernar, aseguró que intentará ser "equilibrado y moderado" en sus decisiones.

"Me tomaré el tiempo necesario, es una situación difícil", reconoció Bersani, quien prometió un gobierno que realice "cambios y reformas, entre ellas del sistema político", dijo.

La decisión de Napolitano, tomada tras dos días de consultas, tuvo en cuenta "el deseo de cambios" manifestado por las fuerzas políticas.

"No se puede ignorar el malestar social y la insatisfacción hacia el sistema de los partidos políticos", dijo en una clara alusión al Movimiento 5 Estrellas del actor cómico "antisistema" Beppe Grillo.

Bersani no ha querido aliarse con la derecha del ex primer ministro y magnate de las comunicaciones Silvio Berlusconi, pero tampoco ha logrado el respaldo del irreverente humorista, inesperadamente convertido en líder de la tercera fuerza política del Parlamento.

La inestabilidad política de la tercera economía de la Zona Euro genera preocupación en todo el Viejo Continente de cara a la crisis en Chipre por los depósitos bancarios y su posible contagio (ver nota aparte).

El jueves, Bersani había prometido "servir al país" con un gobierno que realice los cambios que exige un sector de la sociedad y que moralice la vida pública, sacudida por graves escándalos de corrupción.

Con la designación de Bersani, Napolitano trata de resolver la compleja situación antes de que termine su mandato, el 15 de mayo, también blanco de negociaciones secretas entre los partidos.

Desde hace varias semanas Bersani intenta en vano el apoyo de los 54 senadores de Grillo, vocero de los indignados italianos, quienes han anunciado en numerosas ocasiones que votarán sólo las leyes que reflejen su propio programa.

El programa de gobierno de Bersani es limitado e incluye una reducción del número la parlamentarios, una de las mayores exigencias del Movimiento 5 Estrellas.

Italia se encuentra sin una mayoría clara en un contexto de recesión y alto endeudamiento, y con la Comisión Europea pidiéndole que siga con las reformas económicas y de austeridad emprendidas por el anterior gabinete del tecnócrata Mario Monti.

Para James Walston, politólogo de la universidad estadounidense de Roma, cualquier gobierno que se forme "tendrá una duración corta, de no más de un año, con el fin de fijar las reformas más importantes", comentó.

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