Los italianos comenzaron a votar ayer en las elecciones generales, unos comicios cruciales para el futuro del país y de la Unión Europa y que los mercados observan con inquietud ante el riesgo de inestabilidad política, que podría poner en peligro a la tercera economía de la zona euro.
Pese a que los italianos acudieron a las urnas en medio de gran incertidumbre y -de acuerdo a los sondeos- con temor de que los resultados creen una situación de ingobernabilidad, los datos del Ministerio del Interior indican que a las 19 locales (13 de Argentina) se registraba un descenso de 2,41 puntos porcentuales con respecto a la votación de 2008.
A esa hora, momento del último informe oficial, había votado el 45,91% del censo, frente al 48,32% que lo había hecho a esta misma hora hace cuatro años.
Los comicios, una cita para 47 millones de italianos que cerrará hoy a las 15 locales (11 de Argentina), se producen tras quince meses de gobierno tecnócrata, y en medio de un marcado escepticismo en comicios que -se teme- puede terminar sin un claro ganador, lo que preocupa a los mercados europeos y puede atizar la crisis que padece la tercera economía continental.
El voto para renovar el Congreso (630 diputados) y el Senado (315 senadores), cuyas mayorías determinarán el color político del próximo primer ministro. Las elecciones se iniciaron ayer y cerrará esta noche.
Cuatro coaliciones se enfrentan: la centrista, liderada por el jefe de gobierno saliente Mario Monti, la de su predecesor de derechas, Silvio Berlusconi, la del líder de la izquierda, Pier Luigi Bersani al frente del Partido Democrático (PD) y la del cómico convertido en político, Beppe Grillo, al frente del Movimiento Cinco Estrellas (MCE) que cataliza el voto de protesta.
Los sondeos más recientes dan como ganador a Bersani con casi el 34% de las intenciones de voto, seguido por la coalición de derecha de Silvio Berlusconi, con cerca del 30%.
"Nuestro éxito nos hará más fuertes en la lucha en Europa por el crecimiento y la equidad", dijo Bersani al periódico 'L'Unità' (excomunista).
Beppe Grillo y su movimiento obtendrían alrededor del 17% y la coalición de centro de Mario Monti en torno al 10%-12%.
Al 10% de los indecisos, según los sondeos, se agregan un 20% de electores que no participarán en los comicios.
El primer ministro saliente, Mario Monti, fue el primero en votar, también en Milán, con el semblante serio. Bersani, mas relajado, votó un poco después en Piacenza (norte).
Pero la principal incógnita es saber si el próximo gobierno tendrá la mayoría suficiente para garantizar la estabilidad política. Aunque Bersani podría conseguir la mayoría en la cámara de diputados (donde la ley electoral favorece las mayorías), en el Senado, donde todo depende de los resultados en cada región, su resultado es mucho más incierto.
Incertidumbre
"Italia vota en la incertidumbre", titulaba este domingo el diario 'La Stampa', que no descarta la posibilidad de que ninguna fuerza política logre un número de escaños suficientes para gobernar.
Todo se juega en algunas regiones clave, como Lombardía. El peor resultado tanto para los partidos como para los socios europeos de Italia sería una mayoría diferente en el Congreso y en el Senado, que convertiría el país en ingobernable.
"Hay mucha confusión"
"Voto por el Partido Democrático, no quiero que terminemos como Grecia", confesó Alessandro, de 63 años, poco antes de entregar su papeleta en Milán (norte).
"Hay mucha confusión en estas elecciones. Voy a votar Berlusconi. Sé que tiene sus defectos pero es el mejor", aseguró por su parte Maria Teresa Gottardi, de 65 años.
Tras una campaña sin claros favoritos y desplazada de las primeras páginas de los periódicos por la renuncia inesperada del Papa, los analistas políticos creen posible una alianza entre Bersani y Monti.
Berlusconi, que dejó el poder en noviembre de 2011 dejando un país al borde de la quiebra financiera, logró una remontada espectacular en los sondeos, con la promesa no sólo de bajar los impuestos sino de devolver los impuestos pagados el año pasado.
Mario Monti por su parte podría sufrir las consecuencias electorales de su política de austeridad, que ha devuelto la confianza de los mercados pero ha llevado el país a la recesión.
Junto con las legislativas, los electores de tres regiones italianas, la rica y grande Lombardía, la estratégica Latium que alberga a la capital, y la pequeña Molise, también elegirán a sus autoridades tras los escándalos que arrastraron a la dimisión a sus dirigentes de derecha.
Los resultados serán anunciados hoy a la noche.