En el centro de Australia existe un río cuya historia podría remontarse a una época en la que los dinosaurios todavía no habían aparecido. Se trata del río Finke, considerado uno de los principales candidatos a ser el más antiguo del planeta, con una antigüedad estimada de entre 300 y 400 millones de años.
Lo sorprendente es que este curso de agua habría conservado parte de su recorrido desde tiempos cercanos a la formación de Pangea, el antiguo supercontinente. Aunque actualmente permanece seco durante buena parte del año, su trazado ofrece pistas sobre una historia geológica extraordinaria. Sin embargo, los científicos advierten que determinar su edad exacta sigue siendo un desafío.
La región conserva estructuras continentales muy antiguas y no experimentó transformaciones montañosas comparables con las de algunas zonas tectónicamente más activas.
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Dónde está el río Finke y por qué podría ser el más antiguo del mundo
El río Finke se encuentra en el centro de Australia y atraviesa una de las regiones más áridas del continente.
También es conocido como Larapinta, nombre utilizado por el pueblo aborigen Arrernte, cuya historia cultural está estrechamente vinculada con este territorio.
- Su recorrido comienza en la cordillera MacDonnell y se extiende hacia el sur, dentro del sistema de drenaje de la cuenca del lago Eyre.
- A diferencia de otros grandes ríos del mundo, el Finke no mantiene un caudal permanente a lo largo de todo su curso.
- Durante gran parte del año, muchos sectores presentan lechos arenosos, pozas aisladas y escasa circulación de agua.
- Sin embargo, cuando se producen lluvias intensas, el río puede volver a transportar importantes cantidades de agua a través de sus valles y desfiladeros.
Lo que despierta el interés de los geólogos no es su caudal, sino la posibilidad de que su corredor de drenaje tenga entre 300 y 400 millones de años.
¿Cómo pudo sobrevivir un río desde antes de la época de los dinosaurios?
Una de las características más llamativas del Finke es que atraviesa sectores montañosos en lugar de rodearlos.
Este comportamiento puede estar relacionado con un fenómeno geológico conocido como antecedencia fluvial.
Un río antecedente es aquel cuyo trazado se estableció antes de que se elevaran determinadas estructuras del relieve.
A medida que el terreno asciende por movimientos tectónicos, el río puede continuar erosionando las rocas y mantener un paso a través de las montañas.
En el caso del Finke, su historia se relaciona con la orogenia de Alice Springs, un proceso de deformación y levantamiento de la corteza terrestre que ocurrió aproximadamente entre 450 y 300 millones de años atrás.
Esta relación geológica es uno de los argumentos utilizados para proponer una gran antigüedad para su sistema de drenaje.
Los ríos pueden modificar sus curvas, abandonar cauces y reorganizar sus afluentes sin que desaparezca por completo el sistema de drenaje de una región.
Por eso, la antigüedad atribuida al Finke corresponde a la posible persistencia de su corredor fluvial, no a un cauce que haya permanecido intacto.
Su caudal, sus afluentes y distintos sectores de su recorrido pudieron modificarse considerablemente a lo largo del tiempo.
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¿Qué relación tiene el río Finke con el supercontinente Pangea?
La historia del río Finke se remonta al Paleozoico, una era geológica que comenzó hace aproximadamente 541 millones de años y terminó hace unos 252 millones de años.
Durante ese extenso período, los continentes experimentaron importantes transformaciones.
Pangea se ensambló progresivamente hacia finales del Paleozoico, hace aproximadamente entre 335 y 300 millones de años.
Si las estimaciones más antiguas sobre el Finke son correctas, el sistema fluvial ya podría haber existido antes de que ese supercontinente terminara de formarse.
Esto significa que parte de su historia geológica sería anterior no solo a los dinosaurios, sino también a la configuración definitiva de Pangea.
Un río es un sistema dinámico que erosiona, transporta sedimentos y modifica su recorrido constantemente. Por eso, los geólogos deben reconstruir su historia mediante diferentes tipos de evidencias.
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En la actualidad, el Finke sigue formando parte del paisaje del centro australiano, aunque muchas veces solo se reconoce por su lecho arenoso y sus pozas aisladas.