Los electores irlandeses tendrán este viernes la rara oportunidad de castigar a los políticos con una medida de austeridad en el referéndum sobre la supresión del Senado.
Los electores irlandeses tendrán este viernes la rara oportunidad de castigar a los políticos con una medida de austeridad en el referéndum sobre la supresión del Senado.
Los más de 6.000 colegios electorales abrieron sus puertas en una mañana gris que podría contribuir a la abstención. Los centros cerrarán a las 21h00 GMT y los resultados se conocerán el sábado al mediodía.
El primer ministro, Enda Kenny, defiende a capa y espada el proyecto que podría servir para ahorrar 20 millones de euros anuales y que es una promesa de campaña en las legislativas de 2011.
En el último sondeo publicado el lunes por el diario Irish Times, un 44% de personas consultadas se mostraban favorables a la abolición de la cámara alta del Parlamento o Seanad Éireann, un 27% en contra, un 21% estaban indecisos y un 8% se inclinaban por la abstención, que podría ser muy alta.
El primer ministro colgó un discurso en YouTube para intentar convencer a los electores. "El Seanad carece de poder y no es democrático. Cuesta 20 millones de euros al año y nunca se ha implicado en la vida pública irlandesa como hubiera debido hacerlo", estimó Kenny.
"Otros países pequeños como Suecia y Dinamarca han mostrado con claridad que una única cámara parlamentaria sale más barata, trabaja mejor y con mayor transparencia", agregó.
Los partidarios del "no" acusan al partido Fine Gael del primer ministro -que se define como "progresista de centro"- de querer en realidad copar el poder en lugar de proceder a una reforma política más amplia.
Estas reticencias sorprenden en un país en el que la crisis ha sembrado la desconfianza hacia los políticos, en particular después de que el país tuviera que acogerse a un vergonzante y caro rescate de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2010, tras una década de milagro económico que le valió el apodo de "el Tigre celta".
La supresión del Senado "supone un extraordinario asalto al poder por parte del gobierno: el gobierno ganó las elecciones presidenciales, tiene una mayoría abrumadora en la cámara baja, posee una gran parte de los bancos a costa nuestra y controla naturalmente todos los servicios del Estado. Así que, ¿qué les queda? Al menos el Senado es una voz discordante", explicó el senador David Norris.
Norris, el decano de los senadores irlandeses, se convirtió en uno de los primeros políticos del mundo abiertamente homosexual en ostentar un cargo electo cuando entró en el Senado en 1987.
Katherine Zappone, una miembro independiente del Senado, dijo que el "sí" significaría "trocear y desmembar la Constitución".
"La razón esencial por la que hacemos esto es que a los irlandeses se les ha pedido que se sacrifiquen tremendamente en los últimos años y que hagan más con menos, así que no hay motivo por el que la clase política no deba hacer lo mismo", dijo Regina Doherty a la AFP.
Doherty, del partido Fine Gael del primer ministro Enda Kenny, ha sido la subdirectora de la campaña del partido por la supresión del Senado.
El Senado tiene 60 miembros, muchos de ellos elegidos por consejos locales y graduados universitarios. Once son nombrados por el primer ministro, generalmente para asegurarse la mayoría.
No es la primera vez que Irlanda se plantea acabar con la institución. El primer ministro Eamon de Valera lo suprimió en 1936, antes de reinstaurarlo bajo la nueva constitución.
La cámara alta se limita a sancionar las leyes que surgen de la cámara baja y, como mucho, puede retrasar su aprobación hasta 90 días, algo que ha ocurrido en dos ocasiones en su historia.
Dinamarca, Nueva Zelanda y Suecia suprimieron senados con poderes similares y la polémica por el presupuesto y los gastos de este cámara es recurrente en Francia o España.
La supresión del Senado se hará efectiva en las próximas elecciones generales, en abril de 2016 como muy tarde, si finalmente es refrendada.