Dos comisiones de investigación, una de la ONU y otra del gobierno iraquí, viajaron ayer a un campo de exiliados iraníes para determinar las circunstancias de una matanza que causó al menos 52 muertos entre los exiliados.
Dos comisiones de investigación, una de la ONU y otra del gobierno iraquí, viajaron ayer a un campo de exiliados iraníes para determinar las circunstancias de una matanza que causó al menos 52 muertos entre los exiliados.
Los Muyaidines del pueblo, grupo de oposición al régimen de Teherán, anunciaron que 52 de sus miembros murieron el domingo a manos de las fuerzas de seguridad iraquíes en el campamento de Achraf, unos 40 km al noreste de Bagdad.
Un alto responsable de la policía iraquí, que visitó el campamento ayer, reconoció que vio 52 cadáveres.
“Esta mañana (por ayer), ingresamos a Achraf y encontramos 52 cuerpos en un lugar”, declaró el funcionario, que pidió el anonimato.
Forma parte de una comisión de investigación instalada por el Primer ministro iraquí Nuri al-Maliki para determinar las circunstancias del drama.
Según el policía, 42 miembros de los Muyaidines, que están vivos todavía en el campamento, rechazan colaborar con las autoridades, en especial impidiendo las autopsias de los cuerpos.
Las autoridades encontraron importantes cantidades de explosivos escondidos en el campamento, según el policía, que considera que los miembros de los Muyaidines tal vez se mataron entre ellos.
“Cuando alguien quiere salirse de esa organización, se le asesina porque no quieren que nadie pueda dar información”, afirmó.
Los Muyaidines por su parte acusan a las fuerzas de seguridad de “masacre” y afirman que algunos de los suyos fueron ejecutados tras ser detenidos y que estaban amarrados. Siete exiliados se dan por desaparecidos, afirmaron.
Una segunda comisión de investigación instalada por la misión de la ONU en Irak, visitó también el campamento de Achraf ayer, según la portavoz de la ONU, Eliana Nabaa. La ONU no dio ningún detalle sobre su investigación.
Francia condenó el lunes la “violencia” en ese campamento y pidió una investigación “independiente y profunda”, al mismo tiempo que recuerda que corresponde “a las autoridades iraquíes garantizar la seguridad de los campamentos de refugiados”.
Estados Unidos condenó este domingo el ataque. “Estados Unidos condena enérgicamente los terribles acontecimientos que tuvieron lugar hoy (por el domingo) en el campo de Ashraf, que, según diversos informes, resultaron en numerosos muertos y heridos”, señaló en un comunicado la portavoz adjunta del Departamento de Estado, Marie Harf.