Iban 11 minutos del segundo tiempo entre Barcelona y Real Sociedad. El árbitro del encuentro, Juan Martínez, marcó una falta sobre Antoine Griezmann en el borde del área. Lionel Messi se acercó al balón, lo acomodó y, cuando levantó la vista, se encontró con un panorama inusual: Imanol, arquero del equipo visitante, había propuesto una estrategia innovadora para frenar el disparo.

