6 de marzo de 2015 - 00:00

Illya Kuryaki, gratis en plaza Independencia

El dúo conformado por Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur desembarca hoy en Mendoza con un recital gratuito luego de la Vía Blanca de las Reinas. En charla con Estilo, Dante habla del presente, futuros proyectos y la obra de su padre.

Creció rodeado de rock. Toparse con Charly García, Fito Páez, Los Abuelos de la Nada era moneda corriente para él. Y nunca le faltó una guitarra para tocar, ni un disco por descubrir.

Dante Spinetta tiene en sus espaldas el legado de su padre, el gran Luis Alberto. Pero, consecuente con su espíritu y su generación, el rap, hip hop y el funk hicieron estragos en su adolescencia y, junto a Emmanuel Horvilleur, crearon una de las bandas más particulares de la música argentina.

Y sin colgarse de su apellido y talento, Dante tiene una simpleza de pibe de barrio. Un hombre que se explaya en el diálogo e inicia con soltura la conversación. “Estaba esperando tu llamado”, dice al teléfono desde Buenos Aires.

La excusa de la entrevista es su regreso a la provincia. Junto a su amigo y compañero son el plato fuerte de la tercera noche de Vendimia de Capital, donde precisamente hoy darán un concierto gratuito en la plaza Independencia.

Hoy planean repetir la historia del pasado 6 de diciembre, cuando desembarcaron en la Fiesta de la Cerveza de Godoy Cruz. Allí dejaron en claro el verdadero agite que sus sonidos mestizos recrean en la platea.

El camino a la madurez

A fines de los ‘90, el proyecto de Illya Kuryaki and The Valderrama decidía dejar los escenarios, para que cada uno de sus integrantes emprendiera su carrera solista.

Pero después de un recreo de diez años, el dúo volvió a unirse en 2011 y en su regreso el proyecto salió más que airoso. “Kuryakistan”, “Chances” y su primer DVD “Aplaudan en la Luna”, grabado en el estadio Luna Park el año pasado, reforzó su estilo y la energía viva de su música.

-Repasando un poco la historia de Illya Kuryaki, costó que el público argentino aceptara la propuesta. ¿Cuál es tu visión de esa época?

-Hubo momentos en los '90 que fueron muy buenos, pero también hubo momentos en que nos sentimos que nos echaban de nuestro país. Sentíamos que en otros lugares como México, Colombia o los Estados Unidos éramos más entendidos. Y acá no se nos comprendía del todo. Pero por suerte cuando volvimos eso cambió. El último show que hicimos en los '90 fue en la Trastienda, para 700 personas. Y cuando volvimos fue para 25 mil.

Y eso habla de que la música maduró de una buena manera en la gente. Creo que la gente real reconoce lo real. Siempre fuimos de nuestro palo, e hicimos lo que teníamos ganas de hacer. No nos fuimos moldeando con la industria. Uno va creciendo y se da cuenta de lo importante que son las identidades propias de la banda. Nosotros nunca clonamos la movida de nadie, hicimos nuestra propia movida. Y por eso nos costó insertarnos. Nuestra música es particular como nuestro nombre. Creo que eso hace rica la escena. Me encanta que haya propuestas y que los artistas se manden su propio viaje. Eso para nosotros fue como la carta a favor que tuvimos, y otras veces en contra porque no sonamos en la radio por no encajar en la media.

-Con el correr del tiempo, dan cuenta de que son algo único y atraen a un público que busca otra opción...

-Está bueno que tenga lugar el rock, la cumbia, nuestra propuesta que es mestiza. Tenemos canciones más festivas como “Abarajame”. Este año se cumplen 20 años de la salida de “Chaco”, y obviamente uno no es el mismo que a los 18 años, pero Abarajame sigue estando bueno tocarlo y forma parte de la cultura popular. En nuestro show pasamos por momentos con temas más profundos, es un poco como la vida, un día sale el sol y otro llueve. Y uno se va adaptando. En este disco nuevo que vamos a hacer, va a predominar la intensidad; no quiere decir que no sea divertido, pero vamos madurando, y nuestras proyecciones y abordaje van cambiando. No es lo mismo hablar del amor a los veinte que ahora.

-Te das cuenta en la maduración de las canciones...

-Obviamente. En “Chance” tenemos canciones como “Ula Ula” que es más divertida. Pero tenés otros que tienen un mensaje más directo. El disco “Chance” tiene esa sensación de renacer, de no bajar los brazos y avanzar. Las canciones hablan de la reencarnación, de saltar esos obstáculos.

-¿Ahora en qué están trabajando?

-Estamos empezando a grabar un poco. Grabamos un tema con Las Tetas, una banda punk de Chile, y también para el disco de Sandoval, un rapero argentino. El camino lo iremos descifrando de a poco. Estamos empezando a armar las mochilas para la expedición de hacer un disco y veremos dónde llegamos. Tenemos las coordenadas en mente de hacer un álbum más dedicado a las canciones quizás. Sí con funk y rap, pero más musical. Estamos en un momento de nuestra madurez personal que queremos llevar a la banda a otro nivel. Eso es lo que tenemos ganas de hacer, después veremos qué se genera.

-Esos diez años que se tomaron con Emmanuel ¿crees que fue lo correcto para volver más fortalecidos?

-Sí, evidentemente nos teníamos que separar para seguir siendo una banda y ser coherentes con lo que estábamos haciendo. Cuando nos separamos cada uno tenía su propio viaje y cada uno tenía que hacer su movida. Imaginate que toda la carrera musical la empezamos desde muy chicos, y teníamos que experimentar, tomarnos nuestros tiempos, parar la pelota. Al principio me relajé, porque tardé en sacar un disco y quise tomarme mi tiempo para criar a mi hijo que era chico, y no estar tanto tiempo de gira. Veníamos de catorce años sin parar y llegó el momento de hacer otras cosas en la vida. Igual saqué tres discos.

“Con “Pirámide” arrancó todo muy fuerte de nuevo. Y estuvo buenísmo, porque reencontrarnos fue un desafío, de meternos al estudio y ver si podíamos seguir después de diez años de hacer carrera solista, y si la cosa funcionaba. Y la verdad que sí, funcionó muy bien. Y pasaron cosas increíbles como grabar con Earth Wind and Fire, que es una de nuestras bandas favoritas; subir a un escenario invitado por Stevie Wonder; todos los festivales donde tocamos. Creemos que ahora la gente se acostumbró más a un mundo mestizo. Internet abrió la paleta a todo eso. Quizás Illya Kuryaki anda mejor en este mundo más polarizado y abierto.

Compositor, músico y guitarrista, Dante Spinetta exploró el rap y el hip hop en su carrera solista al máximo, aunque el rock que lleva en sus entrañas es parte de su bagaje musical”.

-¿Cómo conviven en vos el rock y la música urbana?

-Algunas veces no sé cómo conviven, porque escucho cosas distintas. Por ejemplo, si escucho el tema “Húmeda” y después “Abarajame” en el mismo disco, no son lo mismo. Pero de alguna manera hay algo que une a todo y es el espíritu de las cosas. Yo soy real en eso de que crecí con todas esas músicas; la movida de la música urbana pero también con el rock nacional. Y eso me influyó para generar mi propia música. Todos estos años que hemos tenido con Emmanuel, en nuestros discos solistas, hemos demostrado que siempre fuimos fieles a lo nuestro. Y en mí, tocar la guitarra y hacer distorsión y después tocar un tema lento como “Ruégame” con la misma naturalidad que hago otra cosa.

-Tu papá es uno de tus ídolos musicales, ¿sos de revisar su obra?

-Siempre he sido un escucha de la música de mi papá y siempre descubro algo. También uno le da otro significado después de la muerte. Pareciera que fueran todos mensajes distintos. Se resignifican algunas letras y te das cuenta de lo épico que era, lo increíble que era como poeta y músico. Por ahí mi viejo está lejos de toda una movida del rock en español. Y eso es una influencia, y siempre descubrís cosas nuevas.

-¿Qué otros músicos te sorprenden?

-Me gustan bastantes cosas. De acá en la Argentina toda la música que dejó Cerati, Fito, los discos de Charly. Me gustan tangos viejos, todo el movimiento funk. Lo que hace Babasónicos, Molotov, Calle 13. Son movidas de amigos que admiro.

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